Según varias encuestas escolares recogidas por la Organización Mundial de la Salud, se afirma queel consumo de alcohol se inicia antes de los 15 años en niños y niñas, sin haber diferenciassignificativas entre sexos, y es que “el alcohol es la droga que con diferencia está más aceptada ennuestra sociedad, y también es la más consumida” afirma Antonio Albert, psicólogo del centro ItaAdicciones. El psicólogo explica que el hecho de que sea una droga legal y aceptada socialmentepuede favorecer la creencia errónea en muchos jóvenes de que el consumo de alcohol es unproblema menor que el consumo de otras sustancias ilegales y menos aceptadas socialmente. “Noes necesario que un adolescente o joven, beba a diario para que pueda sufrir las consecuenciasnegativas de esta droga, por tanto, es una irresponsabilidad normalizar o minimizar este tipo deconsumo”, explica el psicólogo.
La asociación entre celebración, festejo y alcohol está presente en la mayoría de los hogares. Lapublicidad de las bebidas alcohólicas también promueve esa asociación entre alegría, disfrute,felicidad y el consumo alcohol; estos inputs promueven una visión positiva y alegre relacionadacon esta droga. Además, “la presión grupal de los iguales también es un factor para tener encuenta, ya que, durante la adolescencia, y la primera juventud, el grupo de iguales es prioritariopara ellos.El bajo precio del alcohol y su facilidad de acceso, convierten al alcohol en una droga totalmenteaccesible” sostiene Albert.
El psicólogo especializado en adicciones expone que “las consecuencias negativas del consumo dealcohol son múltiples y van desde consecuencias en la salud física y psicológica a problemas enotros ámbitos como el empeoramiento del rendimiento escolar o laboral, los accidentes de tráfico,el deterioro de relaciones personales, comportamientos violentos o prácticas sexuales de riesgo”.Por lo tanto, es importante no normalizar el consumo de esta droga.