Desde hace más de una década,educadores ambientales traen de forma regular a la playa de Puçol actividadeslúdicas para que los niños se diviertan a la vez que se conciencien de laproblemática con los residuos.
Durante la actividad, los niños aprendena separar la basura adecuadamente en seis puntos diferenciados. El vidrio en elcontenedor verde, el papel y cartón en el azul, los envases ligeros en elcontenedor amarillo, los residuos domésticos en el contenedor genérico, lasmedicinas en el punto Sigres de las farmacias y el resto de residuos alecoparque.
Aun así, las educadoras ambientalesde Imedes, el Instituto Mediterráneo para el Desarrollo Sostenible, no sequedaron ahí. Según Celina, maestra de infantil con cinco años de experienciaen educación ambiental «dentro de lasposibilidades de cada público intentamos ir más allá, concienciando de unavisión más global del cambio climático, incidiendo también en las otras doserres, reducir y reutilizar, además de la de reciclar».
Para Eva, con más 20 añosconcienciando a sus espaldas «se vanviendo progresos cada año. Cuando empecé el desconocimiento del reciclaje eratotal, además de que habían cuatro contenedores de reciclaje mal contados».Estasdos curtidas educadores no solo centran sus esfuerzos en los niños, aprovechandoa la mínima ocasión para educar a los padres y tutores, muchas veces másconfundidos que los niños.
Y es que la concienciación por elclima está calando entre los más jóvenes. Se coloca en una de la mayorespreocupaciones según la encuesta Global Milennials2019 de Deloitte, con un 2,7% declarando que es su mayor preocupación,espoleados por movimientos como FridaysforFutureque empezó la adolescente sueca GrettaThumberg.
Recicla con los cinco sentidos es unainiciativa de los llamados Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada delProductor, o Scrap junto con la Generalitat Valenciana. Los Scrap los formanlos productores de la industria en asociaciones como Ecoembes, Ecovidrio o Sigre.