Manuel Martínez. //EPDAManuel Martínez tiene 37 años. Es profesor de Secundaria y desde 2015, alcalde de Gátova por Ciudadanos.
¿Qué se puede hacer desde un Ayuntamiento como el de Gátova para ayudar para paliar el desempleo en un municipio de menos de 500 habitantes?
Intentamos que trabaje el mayor número de personas. Hemos creado una bolsa de trabajo y todos los empleos surgen desde ahí por orden de lista. De esta forma, ayudamos a más personas. Es mejor que sea el Ayuntamiento el que contrate, que una empresa; es más trabajo, pero se dedica más dinero a emplear a vecinos de Gátova. El año pasado, de 40 desempleados, dimos trabajo a 21, el 50%. La idea es que al menos cada uno tenga un mes de trabajo. El problema cuando llegamos al gobierno es que no había ninguna bolsa de trabajo. Al crearla, se da trabajo según perfiles y puntuación y no se tiene en cuenta la parte política.
¿Cómo llega un profesor a ser alcalde de su municipio?
La gente hace tiempo que me decía que tenía aptitudes. Soy presidente de Gátova Avanza, que dinamiza las actividades por el pueblo, esto es, que trabaja para que venga gente al municipio. Desde el Ayuntamiento no se hacía nada al respecto. Dos meses antes de las elecciones estaba en casa haciéndome la comida y me pidieron que me presentara. Lo que había no lo quería. Me senté y escribí un mensaje en Facebook, que decía algo así como: me quiero presentar a la alcaldía de Gátova, quién me sigue. Se lo dije a mi madre, que me quería matar. Un amigo, teniente de alcalde ahora, me dijo que donde yo estuviera, se venía conmigo. Una concejala del PSOE me llamó y se pasó conmigo a Ciudadanos. Otro amigos me apoyaron, de manera que en tres días estaba hecha la candidatura. El partido que mejor encajaba era Ciudadanos, que abogaba entonces por la regeneración, la democracia... En Ciudadanos se integraron personas de centro, un equipo muy competente. Al mitin vinieron más de 100 personas y logramos mayoría absoluta.
¿En qué se ha notado el cambio tras 26 años de mayoría absoluta del anterior alcalde?
Hay mayor apertura hacia afuera. Antes había conciencia de que como pueblo pequeño no se podía hacer nada y había que resignarse. Hoy hemos hecho ver que hay posibilidades, que podemos cambiar las cosas y que somos un pueblo turístico por explotar. Necesitamos una mejor comunicación y hemos de poner en valor lo que tenemos, mejorando la señalización y aprovechando todas las ayudas públicas que podamos recibir.
Precisamente en el campo turístico, ¿qué ha hecho el gobierno municipal que preside?
Lo más importante que hay es el yacimiento ibérico de Torrejón. Si Olocau tiene 700 metros cuadrados, nosotros tenemos 3.000. Lo que ocurre es que la administración es muy lenta. La primera fase, de 24.000 euros, de 2015, se ejecutó, pero la Diputación todavía no ha pagado. La segunda fase son 40.000 euros, de 2016, y estamos esperando aún la orden de inicio. La primera fase era para consolidar la zona y la segunda se va a actuar sobre la muralla exterior y se va a sacar un segundo edificio que hay dentro, que puede ser un templo, un granero... no estamos seguro. La tercera fase se hará por un convenio con Presidencia de la Diputación y se va a excarvar la parte interior, mientras que la cuarta fase será la de la reestructuración de la torre, que tendría entre 6 y 9 metros de altura. Se calcula que estará todo terminado en 10 fases. Creemos que el turismo cultural es un valor en alza. Si Olocau lo ha hecho, nosotros también. Vamos a contratar a un guía para que durante todo el año haya visitas guiadas al yacimiento. Después, hay dos necrópolis en el término municipal. Queremos explotarlas turísticamente y sacar a la luz el poblado íbero de la Edad de Bronce en Marmalé. Es una zona del ejército, pero tenemos documentos que demuestran que en 1964 se cedieron esos terrenos al ejército durante 99 años a cambio de una contraprestación al pueblo que no se ha producido. Queremos esa contraprestación o que nos devuelvan ya los terrenos. Estamos negociando con el coronel de la base militar de Marines.
Para convertir Gátova en un un municipio turístico es imprescindible mejorar el acceso a la localidad. ¿Están trabajando en ello desde el Consistorio?
Cuando entramos, existía la creencia que el gobierno que había en la Generalitat Valenciana, el PP, no quería. Desde que somos parque natural no ha habido intención. Se hizo una manifestación, fuimos a instituciones y presentamos una proposición no de ley en les Corts Valencianes el 23 de febrero de 2016, que fue aprobada por unanimidad y se instó a tener un estudio de impacto ambiental en 6 meses para ver hasta qué punto se podía actuar. Ha pasado un año y no se ha hecho nada. Estamos luchando para que se cumplan sus palabras. Hemos hecho los pasos lógicos y la pelota está en el tejado de la Conselleria. Son ellos, por tanto, quienes deben mover ficha. Si se debe a que es parque natural, hay que tener en cuenta que hay tramos en la misma CV-25 desde el Alto de Chirivella hasta Altura que están totalmente arreglados. No puede ser una excusa y que nos dejen 15 kilómetros entre Gátova y Olocau por arreglar. En el pleno de presupuestos de este año nuestra diputada, María José García, de Ciudadanos, le recordó a la consellera su compromiso y que no había cumplido. No vamos a parar hasta conseguirlo.
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