Sin darnos cuenta hemos llegado a agosto, el mes donde el verano llegaa su culminación. El 2020 está siendo un año duro y muy difícil. La pandemiadel Coronavirus apareció repentinamente como un invitado a quién nadieesperaba, y ha transformado nuestras vidas de una forma impensable hace solounos meses. Los días que tenemos por delante son tradicionalmente los máspropicios para las celebraciones de todo tipo, las cenas o los viajes, peroeste año los tendremos que afrontar de una forma distinta: la distancia socialo el uso de las mascarillas nos condicionan cualquier planificación previa.Posiblemente este no será un verano «de anuncio de televisión», pero tenemosque ser conscientes que la única prioridad ahora mismo es la salud de laspersonas. Hace un año, en días como estos, Aldaia se encontraba inmersa en losdías grandes de nuestras fiestas mayores: los conciertos, los desfiles, lamúsica, las competiciones deportivas, los juegos y la pólvora llenaban nuestrascalles de alegría y hermandad.
Actos como la cena de las personas mayores deAldaia que cada 3 de agosto se celebra en la plaza de la Constitución, cobranun valor sentimental mucho más amplio y profundo si cabe este año, ya que novamos a poder disfrutar de la armonía y la alegría de ver a todo un pueblounido, de forma solidaria y altruista, rindiendo un merecido homenaje a sugente mayor. Todas estas experiencias que hasta hace bien poco formaban partede un calendario que siempre, más pronto o más tarde, acababa llegando, esteaño no formarán parte de la vida de nuestras calles. Tal vez este paréntesisque nos ha tocado atravesar nos ayude a valorar de una forma más profunda yvibrante los pequeños momentos a los cuales en muchas ocasiones, más de las quetocaría, no damos importancia. Por eso, no tengo la menor duda que las próximasfiestas mayores de Aldaia serán históricas, porque las viviremos como si fueronlas primeras, como aquel primer concierto, aquel primer desfile, el primerpaseo o la primera cena con nuestros amigos o la familia que todos recordamos.De momento, ahora tenemos que seguir las recomendaciones sanitarias, porque nosestamos jugando mucho: tanto como nuestras vidas, y las vidas de las personas alas que estimamos. Los veranos con fiestas llenas de gente, el contacto, losabrazos... más pronto que tarde, volverán. Pero cuando esto pase, cuando prontollegue el momento de darnos el primer abrazo «post-pandemia» queremos que nonos falte nadie: ese es el objetivo que hemos de seguir.
De momento, continuamos en la lucha. Que paséis todos y todas un buenverano.