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Uno de los nuestros

Susana Gisbert
Susana Gisbert. /EPDA
Susana Gisbert. /EPDA

Reconozcoque este no era el título que había pensado para este artículo.Iba a llamarse “cuando un amigo se va” pero resultaba tan obvio,tan folklórico y tan de la muerte de Chanquete que se me quedabahueco. Aunque, en honor a la verdad, tampoco era este el tema del quetenía pensado hablar, porque en estos tiempos parece que elespumillón se nos sube a la cabeza y el calvo de la lotería se nosaparece en sueños para recordarnos que es Navidad.

Perola realidad se impone. Ojalá hubiera escrito algo intrascendentesobre eso y no lo que me pide el cuerpo escribir. Porque esta semanadije adiós a alguien y tengo un no sé qué enganchado en el almadesde entonces.

Noes, por supuesto, la primera vez que la Parca se aparece, ni siquierala primera vez que lo hace con gente a la que la esperanza de vida leasignaba unos cuantos más años por delante. Pero sí es la primeravez que siento que se marcha alguien a quien conocí en nuestra comúnadolescencia, con quien he crecido a base de veranos en la playa, ycon quine compartí bodas, bautizos y comuniones. Es esa sensaciónde que la Parca empieza a merodear más cerca de lo que una quisiera,y se acaba llevando a uno de los nuestros.

Cuandoalguien emprende ese viaje del que no se regresa, a todo el mundo nosda por pensar en las cosas que compartimos y, sobre todo, en las quenos faltaban por compartir. Yo no seré una excepción, por supuesto,y este es el momento en que lamento todas esas frases que quedaron enel aire para siempre, todo ese afecto que se nos quedó pendiente,todas esas risas que todavía esperaban volverse carcajada. Y, sobretodo, lamento las cenas que ya no tendremos, los brindis que nosfaltan, las conversaciones que nunca existirán y hasta los abrazosque acabamos de empezar a valorar.

Impresionaver juntas otra vez a las mismas personas que solíamos ver riendoalrededor de una mesa, llorando alrededor de un recuerdo. Pero es loque hay. La muerte forma parte de la vida, querámoslo o no. Como dela vida de cada cual forman parte las personas que se fueron.

Tevas cruzando ese mar que tanto quisiste, montado en un barquito comoaquellos que hacíamos con el pan en el plato cuando la vida reciénse estaba estrenando.

Hastasiempre, amigo.

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Susana Gisbert
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