La huelga educativa que está viviendo el País Valenciano no es una exageración, es el resultado de años de acumulación de problemas que han ido deteriorando la educación pública mientras el gobierno valenciano formado por el Partido Popular con el apoyo de Vox, miraba hacia otro lado, recortando en el presupuesto de la escuela pública y aumentado el presupuesto de la escuela privada. Cuando miles de docentes deciden perder parte de su salario para salir a la calle y mantener una huelga durante más de diez días, el problema ya no es laboral, el problema es social y político.
Desde Esquerra Valenciana queremos expresar de manera clara lo y todo nuestro apoyo a la huelga educativa y a las movilizaciones del profesorado valenciano, en el cual nosotros siempre saldremos a la calle con ellos. Lo hacemos porque entendemos que esta lucha no habla solo de nóminas o de condiciones de trabajo, habla del futuro de nuestros hijos. Parla del modelo de sociedad que queremos construir y también del respeto que merece la escuela pública, que continúa siendo la única herramienta real de igualdad para las familias trabajadoras.
Los sindicatos educativos han denunciado durante semanas una situación cada vez más grave. Sus reivindicaciones incluyen la reducción de ratios en las aulas, el aumento de plantillas de docentes, la recuperación del poder adquisitivo perdido desde 2010, la reducción de la burocracia, la mejora de las infraestructuras educativas y una apuesta clara por la dignificación de la enseñanza pública y en valenciano.
La realidad es que muchas escuelas e institutos del País Valenciano continúan funcionando con barracones, con problemas de climatización, con falta de personal y con unas ratios que dificultan enormemente una educación de calidad. El mismo profesorado hace años que advierte que no se puede atender bien un alumno con necesidades especiales, ni hacer un seguimiento correcto del alumnado, cuando hay clases masificadas y una sobrecarga burocrática constante. Mientras tanto, el gobierno de la Generalitat Valenciana formado por el Partido Popular con el apoyo de Vox, prefieren hablar de números antes de que de personas, puesto que para ellos los alumnos son números y no alumnos con el derecho a recibir una educación digna, de calidad, pública y en valenciano.
La huelga también ha evidenciado una cosa importante. El pueblo valenciano está cansado de las políticas del Partido Popular y de Vox. Las últimas manifestaciones han sido multitudinarias y han llenado las calles de València, Alicante y Castelló con miles de personas que ya no aceptan más recortes encubiertos ni más propaganda institucional. La sociedad valenciana empieza a entender que cuando se deteriora la educación pública no solo pierden los docentes. Pierde toda la clase trabajadora votas a quién le votas cuando llega elecciones.
El gobierno valenciano intenta presentar el conflicto como una cuestión exclusivamente salarial. Pero esto es simplificar la realidad y engañar a sus votantes y militantes de base. Los mismos docentes han explicado repetidamente que el sueldo es solo una parte del problema. La defensa de las plantillas, la calidad educativa y las condiciones del alumnado son elementos centrales de la protesta.
También es cierto que dentro del conflicto han aparecido discrepancias sindicales y diferentes estrategias de negociación. Algunos sindicatos han aceptado acuerdos parciales con la Consellería, mientras otras consideran que las propuestas continúan siendo insuficientes. Tendrían que dar una explicación del porque han acatado estas condiciones insuficientes. Esta división puede generar confusión y desgaste. Pero incluso en medio de esas diferencias hay una realidad incontestable. Existe un malestar profundo y generalizado dentro de la educación pública valenciana.
Hay que decir también una cosa con honestidad. Una huelga indefinida tiene consecuencias. Las familias sufren incertidumbre. El alumnado de segundo de Bachillerato vivo momentos de preocupación ante la PAU, pero muchísimos docentes están haciendo un esfuerzo económico enorme para mantener las movilizaciones, esfuerzo que repercutirá en sus casas y a sus familias. Ignorar esto sería de una inmensa irresponsabilidad.
Pero precisamente por eso la Generalitat tendría que haber actuado antes, con voluntad real de negociación y sin esperar que el conflicto explotara en las calles, pero a la vista está que para el Partido Popular y Vox les da lo mismo la escuela pública, la escuela de la clase trabajadora.
La educación pública no puede gestionarse cómo si fuera una empresa privada. No se puede valorar únicamente en términos de rentabilidad presupuestaria. Una sociedad que abandona sus escuelas públicas está abandonando también su futuro de su pueblo. Los hijos de la clase trabajadora no pueden convertirse en víctimas de un modelo político que prioriza la propaganda, las externalizaciones y los intereses privados por encima de los servicios públicos como hasta ahora se está haciendo.
Desde la perspectiva de Esquerra Valenciana, defender la educación pública es defender la igualdad real. Porque solo una escuela pública fuerte puede garantizar que el hijo de una familia humilde tenga las mismas oportunidades que cualquier otro, porque cuando la educación pública se debilita, las desigualdades sociales aumentan. Es una realidad que ya vemos en la sociedad valenciana.
El profesorado valenciano no está reclamando privilegios, está reclamando dignidad, y manifiestan que no se puede continuar educando con menos recursos mientras aumentan las exigencias educativas.
Es el momento para llegar a acuerdos serios, escuchar la comunidad educativa y apostar de verdad por la escuela pública valenciana. Pero esto solo será posible si el gobierno abandona la confrontación y entiende que educar no es un gasto, es una inversión social imprescindible, sobre todo por las familias trabajadoras más humillara, familias que le sobra mucho de más al final de la que nomina, y gracias a la escuela pública sus hijos tendrán un futuro mejor, y esto es aquello que nosotros recordaremos siempre.
La historia siempre acaba recordando qué gobiernos protegieron los derechos sociales y qué les abandonaron, y también recuerda quién decidió luchar cuando el silencio era más cómodo, nosotros Esquerra Valenciana apoyaremos a los docentes valencianos y en la clase trabajadora.
Por eso esta huelga no es solo una protesta educativa, es decir basta a todas las acciones del desmantelamiento de lo público, y en esta lucha Esquerra Valenciana estará apoyando siempre el derecho de los que menos tienen.
Jaume Ferrà
Presidente de Esquerra Valenciana