Como dice el grupo musical Shinova… ¡qué casualidad!
Eso es precisamente lo que ha ocurrido esta semana con la posibilidad de empadronarse vía internet en el Ayuntamiento de Sagunto. Una demanda de hace años que ha generado colas, enfados, discusiones e incluso situaciones complicadas tanto para el personal municipal como para muchísimos vecinos que se han visto impotentes ante un trámite que debería ser sencillo.
Ha tenido que llegar el proceso de regularización masiva para que la concejal del área, deprisa y corriendo, salga diciendo que llevaban tiempo trabajando en ello y… ¡qué casualidad!, ha coincidido en el tiempo con ese proceso de regularización de papeles.
Podríamos pensar que, al final, las personas que hasta ahora se encontraban en situación irregular en la ciudad han tenido más facilidades que quienes pagamos nuestros impuestos, contribuimos al mantenimiento del municipio y sostenemos con ellos al equipo de gobierno más caro de la historia del Ayuntamiento… y también al más inoperante. Un equipo que actúa a golpe de improvisación, tratando de corregir su propia falta de gestión con decisiones apresuradas.
También podríamos decir que de poco han servido las críticas y reivindicaciones de colectivos y vecinos, a quienes no se les ha hecho caso. Y ahora, sin embargo, se presenta la medida con satisfacción, pero —qué casualidad— justo cuando resulta necesaria para otros, no para quienes llevan tiempo viviendo legalmente en la ciudad y necesitaban realizar ese “sencillo trámite”, como ella misma lo ha definido.
Lo que sí está claro es que no es casualidad que estemos gobernados por una sola persona: Darío Moreno. Su buen talante, su sonrisa permanente y su séquito lo retratan perfectamente, aunque cada día se le percibe más desgastado, más superado por un equipo que funciona sin rumbo, con una gestión claramente insuficiente. Falta organización, faltan soluciones… salvo cuando se trata de agilizar determinados procesos con rapidez, quizá pensando en futuros réditos electorales. ¿Quién sabe? Hasta el propio alcalde se ha dado prisa en hacer un tutorial explicativo… ¡qué casualidad!
La canción de Shinova, Qué casualidad, dice en un momento dado: “Hay algo en el aire…”. Quizá lo que hay es un ambiente de cambio, de hartazgo, de una ciudadanía que quiere dejar de ser ignorada y pasar a ser el centro de la gestión pública, no de la improvisación.
Mientras tanto, seguiremos gobernados por la casualidad.