El año 2019 llega a su fin, con el Adviento impregnando nuestrasvidas algo agitadas por la nueva religión dominante en el clima políticoespañol. El Sanchismo sigue su hoja de ruta para el advenimiento delnuevo Mesías político, acompañado por una bien nutrida legión de adláteres yapóstoles de Apocalipsis, liderados por ese otro Mesías venido a menos, perohábil en el manejo de la pócima letal del nuevo engendro político. Iglesias esel nuevo Rasputín. Un muñidor en la sombra de los hilos que mueven las nuevasmarionetas del teatro nacional.
Es el socialismo del siglo XXI, aleccionado por el populismobolivariano, quien se está cobrando el peaje de Suresnes, para mayor gloria deaquel socialismo que contribuyó a la Transición. El marxismo de la nueva castade Galapagar, lo llaman.
Frente a ello, llegado como un bálsamo, las reflexiones delPresidente Rajoy con un sugerente título, “Una España mejor”. Un libro delectura obligada para todo español de bien. Una España mejor, que pone negrosobre blanco todo lo sucedido en uno de los escenarios más complejos de nuestrahistoria reciente, agravados por el desgobierno de Zapatero. Una versiónobligada de unos hechos que nos llevaron a una disparatada moción de censura,tras salvar a España de un rescate que nos hubiera hundido en la miseria.
Una España mejor, que pone en valor los resultados de lasefectivas y poco reconocidas políticas del Partido Popular en los momentos dedificultades económicas. Decisiones que han sido avaladas por aquellosespañoles que ante la gravedad de la situación, llamaron a la puerta de lospopulares para rescatar a España. Con Aznar en el 2000 y en 2011 con Rajoy. Dosveces en las que nos encontramos una España a la deriva, gracias a la gestiónde la Izquierda y dos veces devolvimos a los españoles una España mejor. Unhecho irrevocable.
Una España mejor gracias a la acción reformista de gobiernoscentrados en las personas. Otros venían a “rescatarlas”, pero se han quedado amitad del camino, pero eso si, ellos primero. Todo un ejemplo para mayor gloriade los abanderados de la regeneración democrática. Mudos y opacos han quedado ahoraque les toca de cerca lo que tanto criticaban. El camino de servidumbre quemarca la izquierda desde siempre, como bien nos advertía Hayek.
Una España mejor que ahora se ve cuestionada otra vez. Ellaboratorio monclovita sigue buscando alianzas imposibles, a cualquier precio,para marcar un calendario favorable a los intereses del nuevo Mesías. Interesesque van subiendo el precio de la venta de España sus interlocutores forzosos,sabedores de esa debilidad institucional en la que nos movemos.
Los que aplaudieron la caída del bipartidismo, añoran ahorael necesario juego de equilibrios que una sociedad compleja como la nuestranecesita. Los padres de la Constitución así lo entendieron y así lo han venidodemostrando con su voto hasta 2015, una ciudadanía que asiste atónita a lapolarización y volatilidad de un escenario en el que la inmensa mayoría sesiente incómodos. Porque los profetas de la “nueva política” no han aportadonada nuevo, ni han mejorado un ecosistema del que si se han sabido aprovechar.
Las costuras del Estado están siendo puestas a prueba portodos aquellos, que no solo no creen en él, sino que buscan su destrucción. Eseno es el camino para una España mejor. Empezamos con los Pactos del Tinell,para seguir con la España discutida y discutible, los tripartitos con ERC o lacoalición Entesa. Se siguió por la confederación asimétrica, laplurinacionalidad, la nación de naciones y el disparate catalán. Con lasocialdemocracia tocada y hundida en Europa, el sanchismo está liquidando susúltimos vestigios en España.
Aún así, despedimos este año con el deseo de una Españamejor para todos, a pesar de los negros nubarrones que se ciernen sobre todos, queauguran pocas esperanzas para alcanzarlo. Un deseo por el que desde el PartidoPopular seguiremos trabajando. Por esa España mejor, una vez más. FelicesFiestas y mis mejores deseos para el Nuevo Año.