Don Joaquín Martí Gadea, nació en Balones el quince de julio de 1837 y murió en Mislata un dieciséis de noviembre del año 1920. Fue sacerdote, escritor en lengua valenciana y folclorista.
Entró en el Seminario Conciliar de Valencia a los diecisiete años y fue ordenado sacerdote en 1865, cantando la primera misa el día cuatro de agosto. En un primer momento estuvo como vicario en distintas parroquias: Casinos, Pedreguer, la Asunción de Dénia y Senija, donde conoció a “la tía María de Senija”, que lo atendió siempre hasta el momento de su muerte.
En julio de 1876 pasó a regentar la parroquia de Anna, donde pudo enriquecer su lenguaje por la mezcla lingüística propia de la Canal de Navarrés y, en 1879, después de participar en el concurso-oposición que convocó el Arzobispo de Valencia, don Antolín Monescillo, fue párroco de la parroquia de la Mare de Déu dels Àngels de Mislata, donde permaneció treinta y ocho años, teniendo desde el año 1916 un regente que lo ayudaba a causa de su avanzada edad.
Era gran conocedor de la lengua valenciana, escribió, entre otras obras: “Ensisam de totes las herbes” o “Ensart de cançons valencianes y castellanes” (1891), “Caps i senteners” (1892), “Burrimàquia alicantina” (1904), “Troços i mósos, ó retalls de la nostra tèrra” (1906), “Tipos, modismes i coses rares de la terra del Gè” (1906), “Pitos i flautes” (1916) i “Tipos d'espardenya y sabata” (obra pòstuma, 1981). Preparó y publicó diferentes obras lexicográficas como: “Vocabulari valencià-castellà en seccions” (1909), el “Vocabulari monosilabich valenciá-castellá” (1915) y el “Novísimo Diccionario general valenciano-castellano” (1891).
Fue socio de Lo Rat Penat y poeta premiado en sus Juegos Florales, también formó parte de los componentes de la Sociedad La Antigor.
Escribía sin otro objetivo que el de distraer y recoger las cosas del pasado que iban a perderse, por eso y por su condición de clérigo, solía firmar los trabajos con un pseudónimo: “Un aficionat, Un ahuelo sense nets ni netes, El sarvajo...”, etc.
Nos dicen las crónicas que era un buen hombre, sencillo y de carácter retraído. Solo tuvo el reconocimiento a su obra en los últimos momentos de su vida, cuando unos días antes de morir el Centro de Cultura Valenciana le hacía entrega del título de Director-Consiliario, que le fue concedido el día 5 de noviembre del año 1916, y el Ayuntamiento de Mislata le rotuló una calle a su nombre.
En su obra “Tipos, modismes i coses rares de la terra del Gè”, nos habla en sesenta y cuatro páginas de muchos temas de nuestra tierra. Uno de los títulos que cita es “Catarròja descuberta”. Esta frase equivale a “se descubrió el lío o el pastel”, y se diu quant per una casualitat ó sense voler, s’ha fet públich lo qu’es volía tindre reservat ú ocult; se creu qu’es molt antiga y encara s’emplea pròu en tot el reyne, per mes que s’ignora el seu orige. El pòble canta á dos per tres esta cansó que nosatros reproduim:
Catarròja descubèrta y Albal sense fonament; si voleu giques boniques, Alcácer y Picasent.
Lo qual pareix indicar qu’entre eixos póbles hiagué en altre temps algunes antipatíes, celets, envejes y quimères, y cadascú procurava arrimar la sehua sardina al fòch, pera vore de traure la millor part. “¿Será acás este l’orige d’eixa frase tan coneguda y tan estesa?”
También dedica un escrito a “Còva (la) Santa”, del que me ocuparé en otro escrito, siendo la última narración de esta obra la titulada “Culipardaltes (les) de Lliria”.
Hace unos meses pude contactar con un sobrino de En Joaquim Martí Gadea, recordando su paso por Casinos, durante los años 1865 y 1866 administró los Sacramentos, atendió la Parroquia Santa Bárbara de Casinos y acompañó al cura párroco D. Vicente Perís.
Hay un hecho interesante y es que el día 29 de octubre de 1865, Don Joaquín administró a un niño su tercer sacramento del Bautismo en Casinos, a un niño que le pusieron por nombre Narciso de Santa Bárbara:
“En la Parroquial Iglesia de la Villa de Casinos, Casas de Agustín y Masías anejas, en la Provincia de Valencia, Arzobispado de la misma, yo el infrafirmado coadjutor de la propia Parroquia: Bautice solemnemente, domingo día veintinueve de octubre del año mil ochocientos sesenta y cinco a un niño que presentó la Justicia de esta Villa, diciendo haberlo encontrado José García y Niñerola, labrador de este vecindario, a la puerta de su casa habitación sobre las dos de la madrugada, se le puso por nombre Narciso de Santa Bárbara. Asistió por padrino Don Juan García Martínez, Alcalde, de que certifico”.
Joaquim Martí Gadea, un hombre de bien, que pervive en su legado por su obra escrita en valenciano y que en su día fue un vecino ejemplar de Casinos, al que recordamos en estas sencillas letras.