La playa del Racó de Mar de Canet d'en Berenguer, que durante 35 años ha recibido de manera ininterrumpida el distintivo de Bandera Azul, lo que acredita su calidad, tiene un problema: las piedras. Son sedimentos que no pertenecen a la playa, sino que han llegado arrastrados por las diferentes danas y que se han convertido en una molestia para los usuarios y las usuarias. El problema no es nuevo de este año. El Ayuntamiento, harto ya, ha remitido esta semana un escrito formal a la Demarcación de Costas, dependiente del Ministerio para la Transformación Ecológica, con el objetivo de que le permita realizar los trabajos, aunque eso acarree un coste para la administración local.
El ejecutivo municipal denuncia que en el litoral se ha formado una lengua de unos 300 metros de cantos rodados, especialmente en el sector norte de la playa. El alcalde de Canet d’en Berenguer, Pere Antoni, ha explicado que llevan semanas reclamando una intervención y que la situación se ha agravado tras los últimos temporales.
Según el primer edil, la petición es clara: retirar esos sedimentos que no forman parte natural del arenal y que están afectando directamente al uso cotidiano de la playa. En caso de que Costas no ejecute la actuación, el Ayuntamiento reclama al menos la autorización para intervenir directamente.
Cribado, retirada y maquinaria ligera
En el escrito remitido al organismo estatal, el Ayuntamiento solicita permiso para llevar a cabo trabajos de cribado y retirada selectiva de piedras, tanto de forma manual como mecánica. El objetivo es separar el canto rodado de la arena y recuperar la superficie útil de la playa.
La propuesta incluye también el uso de una máquina ligera y de bajo impacto ambiental, como cribadoras remolcadas o autopropulsadas, con el fin de no alterar el perfil estructural del litoral ni afectar a las zonas de protección dunar. Además, el consistorio plantea un perfilado suave de la línea de costa para dejar el arenal en condiciones óptimas de uso.
El Ayuntamiento justifica la urgencia de la actuación en la llegada de la temporada estival y en el aumento de visitantes a Racó de Mar, uno de los principales motores económicos del municipio. La acumulación de piedras, advierte, reduce de forma notable la superficie de arena disponible.
Además, señala que esta situación dificulta el acceso de los usuarios, incrementa el riesgo de caídas y lesiones y complica el trabajo de los servicios de salvamento, socorrismo y accesibilidad, especialmente en un periodo de máxima afluencia.
El consistorio insiste en que cualquier actuación se realizará bajo criterios de máximo respeto medioambiental y coordinación con las directrices técnicas que establezca Costas. La intervención, subraya, no pretende alterar el equilibrio natural del entorno, sino recuperar condiciones adecuadas de uso.