El pulso por el equilibrio entre el ocio nocturno y el descanso vecinal ha alcanzado su punto de inflexión. Este miércoles entra en vigor de forma oficial la Zona Acústicamente Saturada (ZAS) del barrio de Russafa, tras haber sido publicada este martes en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV). La medida, aprobada el pasado mes de abril por el pleno del Ayuntamiento con los votos a favor del equipo de gobierno (PP y Vox) y la oposición en bloque de Compromís y PSPV, pone fin a una larga batalla administrativa que arranca de una sentencia judicial del año 2020.
A partir de ahora, las reglas del juego cambian drásticamente en las calles con más vida de la zona, activando un paquete de restricciones que congela licencias, limita la actividad en las terrazas y adelanta el cierre del ocio nocturno.
El mapa del silencio: las calles afectadas
La nueva normativa no se aplica con la misma intensidad en todo el distrito, sino que delimita un perímetro de alta concentración hostelera. Las vías que pasan a estar bajo la lupa regulatoria son:
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Eje principal y entorno: Los Centelles, Literato Azorín, Reina Doña María, Puerto Rico, Sueca, Cádiz, Barón de Cortés y Doctor Serrano.
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Zona central: Carlos Cervera, Doctor Landete, Pare Perera, Consulado del Mar, Cura Femenía, Tomasos, Vivons, Romeu de Corbera, Doctor Sumsi y Matías Perelló.
En todos estos tramos se aplica desde ya el bloqueo absoluto a la apertura de nuevos locales de hostelería o actividades recreativas, así como la prohibición de ampliar los negocios existentes o autorizar nueva ambientación musical. Tampoco se permitirán más terrazas en el dominio público ni la ampliación de la superficie de las actuales. Además, el plan contempla un perímetro catalogado como "zona de respeto" para evitar el efecto contagio a las calles colindantes.
Restricciones horarias: terrazas, discotecas y tiendas 24 horas
En cuanto a los nuevos horarios de las terrazas, la normativa establece una clara distinción según la época del año. Durante la temporada alta, que abarca de marzo a octubre, los veladores podrán operar desde las 08:00 hasta las 00:30 horas de domingo a jueves, ampliándose el cierre hasta las 01:30 horas los viernes, sábados y vísperas de festivo. Por su parte, en la temporada baja —de noviembre a febrero— el control acústico se endurece, obligando a los establecimientos a recoger las terrazas a las 00:00 horas entre semana y a las 00:30 horas durante los fines de semana y vísperas.
Por su parte, las discotecas y salas de ocio nocturno deberán adelantar su cierre obligatorio a las 03:30 horas de domingo a jueves, y a las 04:30 horas los viernes, sábados y vísperas de festivo.
Asimismo, para atajar el consumo de alcohol y las aglomeraciones en la vía pública, las tiendas de conveniencia (24 horas) tendrán prohibido abrir sus puertas entre las 22:00 y las 08:00 horas. Las únicas excepciones recogidas en el plan serán las fiestas de Fallas —que se regirán por su propio bando municipal— y las noches especiales de Nochebuena, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes.
Choque político y judicial en el Ayuntamiento
La puesta en marcha de la ZAS arrastra un denso trasfondo político. El concejal de Mejora Acústica, Carlos Mundina, defendió en el pleno que la declaración responde a un mandato legal ineludible: "Cumplimos una sentencia de julio de 2020 dictada bajo la anterior gestión de Compromís y PSPV, respaldada además por informes técnicos de 2017 que ya acreditaban que se sobrepasaban los niveles de ruido tolerables".
Desde la oposición la lectura es radicalmente opuesta. Califican la medida como "mucho ruido y pocas nueces", argumentando que la normativa nace sin el consenso de ninguna de las partes implicadas, que se han desestimado la gran mayoría de las alegaciones y que no resolverá el problema de convivencia.
Mientras la Associació de Veïns Russafa Descansa celebra que se ponga freno a lo que consideran una "saturación insostenible" del espacio público, los representantes vecinales insisten en que el problema real no reside en los locales que cumplen la ley, sino en la masa de gente que se acumula en las calles.
El sector hostelero va a la guerra en los tribunales
La respuesta empresarial ha sido inmediata y contundente. La Asociación por una Hostelería Responsable de Russafa, con el apoyo de la Asociación Empresarial de Discotecas de Valencia y la Coordinadora del Ocio y Hostelería, ha anunciado la presentación de un recurso de reposición ante el consistorio.
Los hosteleros califican de desproporcionadas e inconsistentes las restricciones, basándose en los propios estudios sonométricos realizados por el Ayuntamiento entre 2022 y 2023. Según el sector, en zonas especialmente castigadas por las restricciones, los sensores apenas detectaron 13 superaciones de los niveles de ruido a partir de las cuatro de la mañana sobre más de 3.000 franjas horarias evaluadas. Advierten, además, de que obligar a las discotecas a cerrar antes generará un efecto paradójico: el ruido se trasladará directamente a la calle a una hora temprana, empeorando la situación acústica.
Los colectivos empresariales aseguran que la interposición de este recurso suspende de forma automática la aplicación de la ZAS. Sin embargo, fuentes municipales han desmentido este extremo de forma tajante: la normativa entra en vigor este miércoles según lo previsto. El Ayuntamiento estudiará y responderá al recurso por los cauces habituales, pero sin frenar el reloj de unas restricciones que prometen cambiar para siempre las noches de Russafa.