La Policía Local de Valencia ha puesto en marcha un dispositivo especial de vigilancia sobre los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) con el objetivo de mejorar la seguridad vial y atender las crecientes quejas de las asociaciones vecinales. Según ha detallado el concejal de Movilidad y Policía Local, Jesús Carbonell, esta iniciativa busca poner orden en el uso del espacio público y garantizar una convivencia armónica entre los usuarios de patinetes y el resto de los ciudadanos. Los controles, ejecutados por unidades especializadas como la USAP y el Grupo de VMP, se han concentrado inicialmente en barrios como la Saïdia, Orriols, la Malva-rosa, la Roqueta y Beteró.
El balance de las primeras jornadas de inspección revela una situación preocupante: de los 161 vehículos controlados, 129 han sido inmovilizados, lo que representa que ocho de cada diez patinetes inspeccionados fueron retirados de la circulación por incumplir la normativa. En total se han formulado 219 denuncias, una cifra que, según el edil, justifica la necesidad de mantener estos operativos específicos para detectar vehículos cuyas condiciones técnicas o administrativas comprometan la seguridad en las calles de la ciudad.
Nuevas exigencias: Seguro, registro y etiquetas identificativas
La principal novedad de esta campaña es la exigencia de tres requisitos administrativos clave para la trazabilidad y el control de los vehículos. A partir de ahora, la Policía Local requiere a los conductores el seguro de responsabilidad civil, la inscripción del patinete en el registro de la Dirección General de Tráfico (DGT) y la correspondiente etiqueta identificativa del fabricante. Estas medidas no solo buscan fiscalizar la conducta del usuario durante la marcha, sino también asegurar que el vehículo cumple con la legalidad vigente para operar en entorno urbano.
Para facilitar esta labor, los agentes están empleando un medidor de potencia y velocidad de última generación. Este dispositivo permite identificar de forma inmediata aquellas unidades que han sido trucadas para superar los límites de velocidad permitidos o que cuentan con modificaciones eléctricas peligrosas, como la instalación de baterías externas no autorizadas. Según los datos policiales, estos vehículos manipulados son precisamente los que suelen estar implicados en los siniestros viales de mayor gravedad.
Radiografía de las infracciones y continuidad del dispositivo
El análisis de las sanciones impuestas muestra que la falta de seguro es la infracción más común, con 55 denuncias, seguida muy de cerca por el uso de cascos o auriculares, que restan atención auditiva esencial para evitar atropellos. También destacan las multas por dar positivo en pruebas de drogas y las sanciones por circular por aceras o zonas peatonales, una de las mayores fuentes de conflicto con los peatones. Además, se han registrado denuncias por la circulación de menores de 16 años, el uso del teléfono móvil al volante y el transporte de carga mal acondicionada.
Jesús Carbonell ha sido tajante al afirmar que este dispositivo no es una campaña puntual, sino una línea de actuación permanente. La Policía Local evaluará periódicamente los resultados para redirigir los controles a otros barrios donde se detecten problemas de convivencia o riesgos específicos para colectivos vulnerables. El objetivo final es consolidar un modelo de movilidad urbana donde la protección del peatón y el cumplimiento estricto de las normas de tráfico sean la prioridad absoluta.