El escenario político en Quart de Poblet se tensa tras el cruce de acusaciones entre el Partido Popular y la alcaldesa socialista, Cristina Mora, a cuenta de la adjudicación de viviendas de protección oficial (VPO). Lo que comenzó como una denuncia del PP basada en una información de El Español, ha obtenido una respuesta directa de la primera edil, quien defiende su patrimonio como el resultado de una trayectoria personal ajena a su cargo público.
La denuncia del PP: dudas sobre el proceso
El portavoz del PP, Raúl Esteban, ha solicitado los expedientes de adjudicación de dos viviendas. La formación pone el foco en una propiedad de la alcaldesa (adquirida en 2010) y, especialmente, en la del hijo de la teniente de alcalde, María Consuelo Campos, adjudicada en 2022.
El PP cuestiona la "limpieza del proceso" y subraya que el hijo de la teniente de alcalde habría accedido a una VPO residiendo presuntamente en Londres, lo que chocaría con el requisito de residencia municipal. "El pueblo de Quart merece transparencia ante la sombra de la duda", ha manifestado Esteban, quien no descarta acciones judiciales.
La respuesta de la alcaldesa: "Una mujer normal"
Ante estas acusaciones, Cristina Mora publicó este viernes 7 de mayo una carta abierta en sus redes sociales titulada "La increíble historia de una mujer normal", en la que niega cualquier irregularidad y califica la maniobra de "mala política" y "acoso". Mora sostiene que adquirió su vivienda en 2010, año en el que todavía no había iniciado su carrera política, y subraya que lo hizo bajo las mismas condiciones que sus vecinos: "Sin que mediara sorteo, como todos mis vecinos", asegura en el texto.
En su misiva, la alcaldesa acusa a la oposición de "retorcer la realidad" y "hostigar" con fines privados. "Tengo claro cuáles son mis líneas rojas: la verdad, la dignidad y la decencia", afirma Mora, quien vincula la publicación de estas informaciones con un intento de "mentir, dañar y asustar" por parte de sus adversarios políticos.
Conflicto
Mientras el PP insiste en que su labor es "fiscalizar al gobierno" y exige ver la documentación que acredite el proceso de adquisición de las viviendas fue legal, la alcaldesa se reafirma en que lo que la ciudadanía espera de las instituciones y de los partidos políticos es que "sean serios y honestos". Asimismo, desde la formación popular han advertido que no descartan emprender acciones políticas o judiciales adicionales para llegar "hasta el final de este asunto".
Carta íntegra de Cristina Mora
La increíble historia de una mujer normal
Una mujer normal nace en Quart de Poblet en 1983. Estudia. Oposita. Gana la plaza. Trabaja. Compra un piso. Se hipoteca. Se casa. Tiene dos hijas. Sigue pagando la hipoteca. Hasta aquí, todo normal. Normal incluso cuando esa mujer decide entrar en política y descubre el sentido de la frase de Francis Bacon: es muy difícil hacer compatible la política y la moral.
Si alguien se pregunta cuántas veces he recordado esa frase en los últimos tres años, puede estar seguro de la respuesta: muchas. Basta con estar al tanto de lo que se ha publicado en este tiempo o con leer los comentarios —casi siempre anónimos— en las redes sociales. Algunos le llamarían acoso. Yo le llamo mala política. Malos políticos.
Este titular de hoy no me ha dolido. Me ha sorprendido. No por el contenido: tengo un piso, sí, que sigo pagando y que compré en 2010 cuando no había entrado en política. Y sin que mediara sorteo, como todos mis vecinos. Al leer esta supuesta noticia me he preguntado: ¿qué están dispuestos a hacer los que no saben irse y los que tienen tanta prisa por llegar? Mentir, dañar, asustar. No me cabe duda de eso.
¿Cuál es el límite de quienes no tienen problema en retorcer la realidad en un intento torpe de convertir lo incierto en veraz? Hostigar, utilizar medios públicos con fines privados, corromper la política.
¿Cuáles son las líneas rojas?
Yo tengo claro cuáles son las mías: la verdad, la dignidad, la decencia. Y, sobre todo, tengo claro quiénes son los míos: los que no harán que eche el cuerpo a tierra, como decía Pío Cabanillas, sino que mire al frente con orgullo. Los míos son los 28.000 habitantes de Quart de Poblet, por los que trabajo y por los que seguiré trabajando. Las personas que se levantan cada mañana con esfuerzo y que con esfuerzo llegan al final del día y que lo único que necesitan de las instituciones, de los partidos, de los políticos, es que seamos serios y honestos. Que mejoremos su vida sin ruido ni guerra. Porque estamos para servir, no para servirnos; para construir, no para destruir.
Ese es mi compromiso: trabajar con verdad, con dignidad y con decencia, siempre al lado de mi pueblo y de su gente.