La gestión de los residuos extraordinarios provocados por la dana del pasado 29 de octubre de 2024 entra en su fase de cierre en los cascos urbanos. La Generalitat Valenciana ha culminado los trabajos de vaciado y clausura del punto de apilamiento provisional de Aldaia, un espacio que ha llegado a albergar un total de 31.600 toneladas de materiales. Esta intervención de choque, ejecutada para descongestionar el municipio, ha supuesto una inversión autonómica específica de 834.000 euros.
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, ha visitado el emplazamiento para certificar el fin de las tareas de limpieza y ha destacado que con esta clausura “el municipio va volviendo poco a poco a la normalidad”. Los trabajos del plan especial del Consell tuvieron que adaptarse en dos fases diferenciadas sobre el terreno: en un primer momento las contratas se centraron en la retirada urgente de lodos, muebles y enseres domésticos; sin embargo, a medida que los vecinos avanzaron en las reformas de sus viviendas y locales dañados, los solares volvieron a llenarse con una segunda tanda de cascotes y restos de obra que obligaron a ampliar el plan de contingencia.
A nivel provincial, la operación global coordinada por la administración autonómica ya supera el millón de toneladas de desechos gestionados en el conjunto de las localidades damnificadas, con un presupuesto total invertido que se sitúa por encima de los 250 millones de euros. Para garantizar la seguridad ambiental durante el proceso, la Generalitat ha invertido 168.000 euros en una asistencia técnica encargada de realizar sondeos analíticos del suelo y de las aguas subterráneas, confirmando Mérida que "todo el proceso se ha llevado a cabo con las máximas garantías y sin producirse ningún problema de salud pública", a pesar de la pérdida de 4.500 contenedores y los daños sufridos en la red de ecoparques.
Un tercio de los residuos provinciales vuelve a la cadena productiva
Superado el grueso de la retirada de contingencia en las calles, los datos oficiales revelan un impacto sin precedentes en materia de reciclaje forzoso. Durante una jornada organizada por el Club de Excelencia en Sostenibilidad, el vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Vicente Martínez Mus, ha anunciado que el dispositivo de emergencia "permitió reutilizar más de un tercio de los desechos generados en la riada".
En concreto, la catástrofe generó más de 921.000 toneladas de residuos voluminosos en toda la provincia de Valencia, lo que equivale a cinco veces la producción ordinaria de la Comunitat Valenciana en todo un año. Del total de ese volumen gestionado en las plantas de tratamiento autorizadas, los servicios de triaje lograron recuperar y clasificar un 36% de los materiales, correspondientes principalmente a tierras, plásticos, neumáticos, colchones y bombonas de gas que han podido ser reintroducidos en la economía circular.
Martínez Mus ha incidido en que la gestión de esta crisis demuestra que la sostenibilidad "no consiste solo a reciclar más, sino a cambiar la manera de producir, consumir y gestionar los recursos", abogando por un cambio estructural para dejar atrás la cultura de usar y tirar.
Plan posdana: 100 millones para políticas ambientales y control del aire
Una vez encauzada la gestión de los residuos de la catástrofe, la Conselleria de Medio Ambiente ha diseñado su hoja de ruta presupuestaria con una inversión transversal de más de 100 millones de euros destinados a la transición energética, la calidad ambiental y la economía circular en el territorio valenciano.
Dentro de este nuevo paquete de medidas posdana, la Generalitat destinará tres millones de euros directamente a los consorcios de residuos para financiar campañas de concienciación ciudadana y desarrollar sistemas de incentivos económicos que recompensen a los usuarios que separen correctamente en origen y utilicen la red de ecoparques. Asimismo, se habilitará una partida de 500.000 euros en ayudas para que los Ayuntamientos de los municipios más pequeños y las localidades de la agenda AVANT contra la despoblación puedan contratar educadores ambientales propios.
La última gran inversión del plan se centrará en la vigilancia de la salud pública ambiental, donde el Consell inyectará 1,2 millones de euros para la modernización y ampliación de la red de control de la calidad del aire de la Comunitat Valenciana, mediante la adquisición e instalación de nuevas estaciones de medición tanto fijas como móviles.