José F. Cabanes (PSPV-PSOE) ostenta la alcaldía de Sedaví desde 2015. Es un hombre que habla con la contundencia de quien ha tenido que reconstruir un municipio y una comarca desde el fango, literal y metafóricamente. Año y medio después de la dana, recibe a El Periódico de Aquí en su despacho para hablar del esfuerzo de la reconstrucción, de su gestión al frente de Sedaví y de los problemas y retos que afronta el área metropolitana de Valencia, entre otros temas.
P. Usted llega a la alcaldía de Sedaví en 2015. ¿Qué evolución política se ha producido en el municipio hasta la actualidad?
R. En 2015 hubo un cambio necesario. Tras ocho años de gobierno del PP, entramos en una coalición con Compromís y Podemos. Yo ostenté la alcaldía unos 14 o 15 meses inicialmente, luego pasó a Compromís, y la sintonía fue muy buena. Aunque Podemos abandonó el gobierno más tarde, logramos terminar la legislatura con éxito. En la siguiente, los ciudadanos nos volvieron a dar la confianza, subimos en número de concejales y gobernamos en solitario, aunque con el apoyo externo de Compromís. Actualmente, estamos gobernando de nuevo con ellos. Pero si algo define nuestra trayectoria desde 2011, incluso antes de gobernar, es la obsesión por el "deuda cero". Cuando entramos, el Ayuntamiento debía más de cinco millones de euros y pendía sobre nosotros una sentencia por el cierre de la piscina bajo el mandato del PP. Al final esa sentencia se quedó en algo menos de tres millones. Nosotros abrimos la piscina, pusimos en marcha el complejo deportivo y nos pusimos a trabajar. A base de sacrificio y una gestión económica real, sin las medallas que se colgaba el anterior gobierno que se decía "buen gestor" mientras dejaba las arcas vacías, hemos conseguido llegar a la deuda cero. Hoy, Sedaví no debe un duro.
P. Le ha tocado gestionar una pandemia, una dana sin precedentes... ¿Cómo se puede gestionar de la mejor manera posible?
R. Ha sido un esfuerzo descomunal. Esas situaciones han requerido reajustes económicos constantes para no endeudar al Ayuntamiento. Lo hemos hecho sin quitar servicios; al contrario, prestando más. En estos momentos, ya hemos presentado al Ministerio todos los proyectos de reconstrucción por valor de los más de 41 millones de euros que nos han concedido e ingresado. Están casi todos aprobados en la plataforma. Ahora estamos mirando incluso los intereses que genera ese dinero para reinvertirlos en algún proyecto extra y completar el círculo. La reconstrucción total nos costará décadas. Pero hay algo que tengo que decir con total claridad: lo que no vamos a poder reconstruir nunca son las pérdidas humanas. Y duele más porque fueron pérdidas derivadas de una negligencia, de no avisar a tiempo. En Sedaví aparecieron 12 cuerpos. No todos eran vecinos del municipio, algunos fueron arrastrados por la corriente hasta aquí, pero perdimos a gente muy querida. Da igual de dónde fueran; eran nuestra gente. El miedo cada vez que llueve va a tardar años en desaparecer.
Cada Ayuntamiento tenía una situación antes de la dana y eso hace que la reconstrucción esté en un punto diferente en función del municipio"
P. ¿Qué papel ha jugado la Mancomunitat de l'Horta Sud en la coordinación posterior a la catástrofe?
R. La Mancomunitat ha sido el centro logístico y la voz de los municipios ante la Conselleria y los Ministerios. Hemos mediado para facilitar trámites y para reclamar cambios legales. Por ejemplo, solicitamos que el Plan Dana permitiera contratar no solo peones, sino técnicos cualificados para gestionar los proyectos. Hicimos un trabajo de colaboración muy intenso con personas como Pilar Bernabé, José Rodríguez, Diana Morant, Arcadi España, José María Ángel, Juanjo Mayans, Manuel Rosalén y Vicente Martínez Mus. Por nuestro municipio han pasado casi todos los ministros y diputados del Gobierno de España y algunos consellers. En Sedaví perdimos hasta el edificio del Ayuntamiento; durante meses nuestro consistorio fue un camión del INCIBE que nos facilitó el Ministerio. No quedó un metro cuadrado del pueblo por debajo de la cota de 1,80 metros que no fuera afectado. La Mancomunitat estuvo ahí, recorriendo los pueblos para ayudar a la gente a tramitar ayudas cuando no tenían ni luz ni internet y dando apoyo a las asociaciones de víctimas. Además, fuimos los primeros en hablar de los problemas de salud mental y de la ayuda psicológica que era necesaria.
P. Mirando al futuro, ¿cómo se preparan para que esto no vuelva a ocurrir de la misma manera?
R. Estamos trabajando en el proyecto europeo RESIST, junto a Francia, intercambiando experiencias con municipios que vivieron riadas hace décadas. Además, con Florida Universitària, queremos poner en marcha cursos y ciclos superiores de emergencias en la comarca. Cada Ayuntamiento debe tener un técnico especialista en emergencias y catástrofes. El cambio climático es una realidad evidente y nos tenemos que preparar para él.
Quiero una comarca que recupere el dinamismo y la alegría que ha tenido siempre; que sea resiliente, industrial, comercial, artesana y, en definitiva, fuerte"
P. Recientemente han lanzado una campaña turística con un enfoque muy especial. ¿Qué es 'Vuelve a l'Horta Sud'?
R. Es un programa que hacemos con mucha ilusión junto a la Diputación de Valencia. Queremos que vuelvan todos esos voluntarios que vinieron a sacarnos el barro. Queremos que vean que la comarca no es solo barro y muerte. Somos gastronomía, somos cultura, somos los Moros y Cristianos que celebramos. Queremos que disfruten de nuestros paisajes y que vean cómo, poco a poco, recuperamos el día a día.
P. El Ministerio de Defensa le otorgó la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco por su papel tras la dana. ¿Qué significó para usted, su municipio y su comarca?
R. Para mí es un orgullo, pero sobre todo creo que es un orgullo para mi municipio. No es una medalla política, es un reconocimiento al esfuerzo de un pueblo que empezó a trabajar 24 horas al día desde el minuto uno. Yo empecé a contratar maquinaria pesada por toda España el primer día; se llamó a empresas como Porcelanosa o al Ministerio de Fomento y nos cedían todo. Trabajábamos por la noche porque era más eficiente; si de día costaba cinco horas llevar el camión al vertedero, de noche eran 50 minutos. Conseguimos que el EMTRE abriera 24 horas al día y que instalara torres de luz donde no había iluminación. Se pusieron todos los medios necesarios para ayudarnos. Esa medalla es para los voluntarios y los vecinos que se dejaron la piel y vivieron la dana. Me dolió que algún concejal de la oposición hiciera bromas diciendo que las medallas "se compraban". Es una forma de hacer política que no comparto. Yo siempre estaría orgulloso de los reconocimiento que hicieran a cualquier vecino mío fuera del partido que fuera.

P. En Sedaví han creado una web para seguir la reconstrucción en tiempo real. ¿Es una medida contra los bulos?
R. Sí, por transparencia y para acallar las mentiras de quienes dicen que no se hace nada. La gente tiene que entender la magnitud de lo que no se ve. Reparar el parking municipal, que abriremos próximamente, ha costado más de un año porque hubo que cambiar todo: sistemas de incendios, ventilación, grupos electrógenos... No es solo pintar. Y ahora viene el alcantarillado, que nos obligará a levantar medio pueblo porque la tierra se sigue asentando y rompiendo tuberías. Es muy fácil criticar desde la barrera sin ser consciente de que el personal municipal se está dejando la vida en esto.
P. El aumento demográfico en el área metropolitana de Valencia es imparable. ¿Cómo deben gestionarlo municipios como el suyo?
R. Llevo años reclamando una coordinación metropolitana real que ahora no existe. Desapareció en tiempos de Zaplana y hay que recuperarla. La dana nos ha enseñado que es vital. Valencia crece pegada a nuestros pueblos y necesitamos una visión conjunta para el transporte, la ocupación del territorio y, sobre todo, la vivienda. El precio de la vivienda en Sedaví se ha disparado. Es aberrante que una familia tenga que pagar de alquiler casi lo mismo que el Salario Mínimo Interprofesional. Los Ayuntamientos tenemos pocas herramientas, pero hay que limitar precios, potenciar el alquiler asequible y fomentar que la gente se asiente también en zonas despobladas del interior mejorando sus conexiones, sus centros escolares, sus transportes y servicios médicos. No podemos seguir invadiendo el territorio sin control; lo que ha pasado con la dana debería ser la última lección que necesitemos para entender que el urbanismo tiene límites.
P. Las elecciones locales de mayo de 2027 están a la vuelta de la esquina. ¿Por qué considera que su gobierno y su partido siguen siendo la mejor opción?
R. Mi partido y el actual gobierno de Sedaví son la mejor opción porque hemos demostrado que sabemos gestionar en las peores condiciones imaginables. Cogimos un Ayuntamiento endeudado por los que se llamaban "buenos gestores" y hoy, a pesar de una pandemia y una catástrofe climática, no debemos un euro a nadie. No hemos subido ningún impuesto. De hecho, hasta bajamos el IBI. Hemos demostrado que se puede ser eficiente sin recortar en la gente. Ese es nuestro aval y nuestra mejor carta de presentación. Todavía no sé si me presentaré a la reelección. Tampoco es una decisión mía, es una decisión del partido. En el PSPV-PSOE somos un partido democrático donde, si hay otro candidato, se harían unas primarias y se escogería el candidato final. Todavía queda mucho para esas elecciones.
P. Mirando a medio-largo plazo, ¿cómo le gustaría ver Sedaví y l'Horta Sud en un futuro?
Me gustaría ver que todos los vecinos y las vecinas y todos los compañeros y compañeras, sean del partido que sean, están recuperados mentalmente. En el camino hemos dejado a varios alcaldes y alcaldesas y concejales de distinto color político de varios municipios que han tenido que dar un paso a un lado por la presión psicológica. También que todas las personas que sufren todavía algo a día de hoy a causa de la dana se recuperen. Las vidas no las podemos recuperar, pero ojalá recuperemos todas las infraestructuras que teníamos antes de la dana y las hagamos más resilientes. Quiero que mi comarca vuelva a ser lo avanzada que ha sido siempre. Eso debe ser un combinado entre el trabajo de Ayuntamientos, el tejido económico y la sociedad civil. Tenemos que recuperar el dinamismo de esta comarca que ha sido pionera en tantas cosas, que es uno de los motores de la Comunitat Valenciana. Una comarca donde tiene cabida medio millón de habitantes, el municipio con mayor densidad de población y la localidad más pequeña de toda España.En definitiva, quiero una comarca resiliente, industrial, comercial, artesana y fuerte.