Save the Children ha recordado que ya reclamó en 2025 un refuerzo del sistema educativo público en l’Horta Sudpara hacer frente a las consecuencias de la dana que arrasó la comarca el 29 de octubre de 2024. Según la organización, las necesidades detectadas entonces coinciden con algunas de las reivindicaciones que el profesorado está planteando en la huelga que se desarrolla desde hace cuatro semanas en la Comunitat Valenciana.
La entidad elaboró en 2025 un estudio sobre el impacto de la dana en la infancia junto a la Facultad de Ciencias de la Educación y Filosofía de la Universitat de València y la Mancomunitat de l’Horta Sud. Según Save the Children, el informe permitió analizar las consecuencias educativas, sociales y emocionales que la catástrofe tuvo sobre miles de niños, niñas y adolescentes de la considerada zona cero de la riada.
La organización recuerda que más de 48.000 estudiantes se vieron afectados por el cierre o traslado de centros educativos durante meses. Según la ONG, parte del alumnado tuvo que cambiar de colegio y algunos estudiantes continúan recibiendo clases en instalaciones provisionales mientras esperan la reconstrucción de sus centros.
El estudio, presentado en octubre de 2025 y basado en una encuesta realizada a cerca de 1.800 familias, concluyó, según Save the Children, que los principales efectos de la dana fueron los problemas emocionales o de conducta (27,6%) y el retraso en el aprendizaje (25,7%).
Además, según los datos recogidos por la organización, un 17,3% de las familias detectó dificultades de motivación escolar y un 14,7% señaló limitaciones en el acceso a espacios y recursos educativos.
Refuerzo docente y apoyo emocional
De acuerdo con el informe elaborado por Save the Children, las principales necesidades educativas identificadas por las familias tras la catástrofe fueron la reparación de los centros escolares (46,7%), el apoyo psicosocial para niños y niñas (39,5%) y el refuerzo de profesionales en los centros educativos (30,6%).
Según la organización, estos datos evidencian que la recuperación educativa tras la dana requiere tanto la reconstrucción de infraestructuras como un acompañamiento emocional y pedagógico adecuado para el alumnado y el profesorado.
Asimismo, Save the Children señala que en los municipios con un nivel extremo de afectación más de la mitad de las familias considera que el aprendizaje de sus hijos e hijas se ha visto perjudicado como consecuencia directa de la catástrofe.
Según el estudio, los problemas emocionales relacionados con la falta de atención, la concentración o el miedofueron las consecuencias más señaladas por las familias. A ello se sumaron las dificultades para seguir el ritmo académico, preparar exámenes o completar el temario escolar.
La organización también recoge en su informe otras circunstancias que, a su juicio, justifican el aumento de recursos educativos. Entre ellas figuran la falta de motivación escolar, la limitación del acceso a espacios educativos y de ocio, la escasez de profesorado y el incremento de la ratio alumnado-docente.
Consecuencias psicológicas persistentes
Save the Children destaca igualmente el impacto emocional que la dana sigue teniendo en una parte de la infancia y adolescencia de l’Horta Sud. Según los resultados del estudio, más de uno de cada cinco alumnos de Educación Primaria (21,5%) manifestaba miedo a la lluvia, las tormentas o los ruidos intensos.
La entidad también detectó problemas para dormir, ansiedad, ataques de pánico, irritabilidad, dificultades de concentración y tristeza prolongada, síntomas que relaciona con las consecuencias psicológicas derivadas de la riada.
Ante esta situación, la organización incluyó entre sus recomendaciones la reconstrucción prioritaria de las infraestructuras educativas dañadas, el refuerzo de las ayudas vinculadas al sistema educativo, especialmente las becas comedor, y el incremento de los recursos especializados en salud mental infantojuvenil.
Además, Save the Children defendió la necesidad de fortalecer los equipos profesionales de los centros educativos y de aprovechar el proceso de recuperación posterior a la dana para mejorar la atención educativa y emocional de la infancia afectada.