El alcalde de Anna repasa los principales logros de la legislatura, entre los que destaca el reconocimiento del municipio en los Premis al Bon Govern por el proyecto “Tradición viva y participación ciudadana”. También aborda la recuperación del aula de 2 a 3 años en la Escuela Infantil Municipal como una medida clave para la conciliación y el apoyo a las familias jóvenes, así como los retos de futuro en materia de crecimiento sostenible, servicios e identidad local. Además, comparte su faceta como escritor con la publicación de su novela “Entre el agua y el fuego”, que refleja su visión más personal sobre la identidad, las raíces y las emociones.
—Anna ha sido reconocida en los Premis al Bon Govern por el proyecto “Tradición viva y participación ciudadana”. ¿Qué significa este premio para el municipio?
—Este reconocimiento es, sobre todo, un premio al pueblo de Anna. Este premio demuestra que los municipios pequeños también podemos impulsar proyectos innovadores y con identidad propia. Para nosotros es un orgullo que se valore una manera de trabajar basada en la cercanía, la cultura popular y el sentimiento de pertenencia a nuestro pueblo.
—El Ayuntamiento ha recuperado el aula de 2 a 3 años en la Escuela Infantil Municipal. ¿Qué les trasladaban las familias para tomar esta decisión?
—Las familias nos transmitían una necesidad muy clara: disponer de un servicio educativo y de conciliación cercano, accesible y de calidad en Anna. Muchas madres y padres tenían dificultades para compatibilizar la vida laboral y familiar, y entendíamos que el Ayuntamiento debía dar respuesta a esa realidad.
Recuperar esta aula no es solo abrir una clase, es apostar por las familias jóvenes, por fijar población y por seguir haciendo de Anna un pueblo donde se pueda vivir, crecer y formar un proyecto de vida
—Además de alcalde, en breve saldrá su primera novela, “Entre el agua y el fuego”. ¿Cómo compagina la política con la escritura? ¿Y qué le ha inspirado a hacer esta novela?
—La verdad es que no siempre es fácil compaginar ambas cosas, porque la responsabilidad municipal exige muchísimo tiempo y dedicación. Pero escribir también ha sido una forma de desconectar, reflexionar y expresar inquietudes personales que muchas veces el día a día político no permite sacar.
La novela nace de muchas emociones, vivencias y también de la conexión que siento con Anna, con su entorno y con las personas. “Entre el agua y el fuego” habla de conflictos, de raíces, de identidad y de cómo las personas afrontan los momentos difíciles. En cierta manera, también refleja esa dualidad entre la calma y la intensidad que todos vivimos alguna vez.
—Siguiendo con la novela, ¿qué es lo que el lector encontrará dentro del libro?
—El lector encontrará una historia muy humana, cargada de emociones, secretos, relaciones personales y decisiones difíciles. Hay elementos de intriga, de drama y también mucha sensibilidad hacia el territorio y las raíces.
Es una novela que habla de las personas, de cómo el pasado puede marcar el presente y de la lucha interna que todos tenemos entre lo que somos, lo que sentimos y lo que queremos llegar a ser.
—¿Habrá segunda parte o, si es que no, te gustaría seguir escribiendo?
—Sí, la verdad es que ya sigo escribiendo. Antes incluso de terminar esta novela ya tenía varias historias empezadas. De hecho, la siguiente novela ya está bastante avanzada y además será mucho más extensa. Estoy disfrutando mucho del proceso creativo, de construir personajes, emociones e historias con más profundidad.
Para mí, escribir se ha convertido también en una forma de equilibrio personal. La política y la gestión municipal tienen una carga diaria muy intensa, con muchas responsabilidades y preocupaciones, y la escritura me ayuda a desconectar, a ordenar pensamientos y a encontrar momentos de calma.
Al final, escribir es una manera de parar el tiempo durante unas horas y volver a conectar con una parte más personal y más humana de uno mismo
—¿Cuál es el principal objetivo que se marca para el futuro de Anna en los próximos años?
—El principal objetivo es seguir construyendo un pueblo con oportunidades, servicios de calidad y orgullo de identidad. Queremos una Anna que siga creciendo de forma sostenible, que cuide su patrimonio natural y cultural y que sea atractiva tanto para vivir como para visitar.
Estamos trabajando para consolidar proyectos turísticos, mejorar infraestructuras, apoyar a las familias y generar actividad económica sin perder nuestra esencia. El reto es avanzar sin dejar de ser Anna.
—En poco menos de un año entraremos en periodo electoral. ¿Ha decidido ya si volverá a presentarse como candidato a la alcaldía de Anna?
—Ahora mismo estoy centrado en seguir trabajando y cumpliendo los compromisos adquiridos con los vecinos y vecinas de Anna. Queda todavía mucho trabajo por hacer y muchos proyectos en marcha que requieren toda nuestra atención.
Llegado el momento tomaremos la decisión con responsabilidad, pensando siempre en qué es lo mejor para el pueblo y en cómo seguir aportando ilusión, estabilidad y futuro a Anna.
—Si tuviera que resumir estos tres años de legislatura en una frase o en un sentimiento, ¿qué diría a los vecinos y vecinas de Anna?
—Diría que han sido tres años de mucho trabajo, pero sobre todo de mucho corazón. Hemos intentado gobernar escuchando, estando en la calle, mirando a los ojos a la gente y entendiendo que detrás de cada decisión hay personas, familias e historias.
Anna necesitaba ilusión, atención y creer otra vez en sus posibilidades. Y creo sinceramente que el pueblo vuelve a sentirse orgulloso de sí mismo. Hemos impulsado proyectos importantes, mejorado servicios y puesto a Anna en lugares donde antes parecía imposible que estuviera.
Pero, más allá de las obras o las inversiones, me quedo con algo mucho más valioso: volver a ver un pueblo unido y con ganas de futuro.
Porque cuando un vecino siente que su pueblo avanza y que cuenta con él, ocurre algo muy bonito: Anna deja de ser solo un lugar donde vivir y se convierte en un lugar al que pertenecer.
Y eso, para mí, es lo más importante de todo.