Siempre he pensado que vivir en un pueblo tiene muchas ventajas si lo comparas con estar atrapado en una ciudad, con sus horarios estrictos, ruidos constantes y contaminación.
Aquí tenemos la naturaleza a dos pasos, el aire fresco de la sierra, el aroma de los pinares, la explosión de las diferentes plantas, que nos acompañan durante la primavera. Por esto entiendo muy bien a todas aquellas personas que, cuando tienen unas horas libres, se desplazan a los pueblos de interior como los nuestros, en la Canal de Navarrés, que forma parte del macizo del Caroig. Esta zona es uno de los grandes pulmones de la Comunidad Valenciana.
Nuestros bosques realizan funciones esenciales para el entorno, como la fijación del CO₂, la formación de aguas subterráneas y la conservación de la biodiversidad. Además, previenen la desertificación del suelo y ofrecen bienestar y serenidad a quienes transitan por sus sendas.
Me pregunto si realmente nuestra sociedad es consciente de la importancia de cuidar los bosques. Sabemos que implica un coste que no puede recaer únicamente en los pequeños municipios, con presupuestos limitados y condicionados además por las restricciones de protección de estos espacios.
Tenemos que ser conscientes y solidarios. Las administraciones deben apoyar y financiar a los municipios por esta función ambiental que realizan los bosques, así como impulsar la investigación y la innovación para poner en valor todos los recursos que pueden ofrecer.
Quiero agradecer al periódico d Aquí, por su apuesta decidida por este rincón de la Comunidad Valenciana que es La Canal de Navarrés y por su nueva edición, para que, conociéndonos mejor, podamos llegar a consolidar proyectos juntos.