El domingo día 24 de mayo del año 2026, los vecinos de Losa del Obispo realizaron una caminata vecinal y pacífica en dirección a los terrenos de la antigua mina, donde se pretende instalar el citado vertedero.
El presidente de la Coordinadora, Federico Rodrigo, leyó un manifiesto en contra de la ubicación del fatídico vertedero y en defensa del pueblo, la salud y el medio ambiente.
Esta planta tiene prevista su ubicación a unos doscientos cincuenta metros del casco urbano, lo que ha movilizado a vecinos y colectivos ecologistas por el impacto en la salud y el medio ambiente.
El punto donde se pretende instalar la planta está junto a la zona del Calvario, donde se encuentra la ermita de la Virgen de los Dolores y la proximidad del camposanto. Entornos ligados al sentimiento emocional de los vecinos de Losa, quienes desde hace tiempo están movilizándose para parar esta obra.

Estamos asistiendo tanto en la comarca del Camp de Túria como en la de La Serranía a intentos y proyectos que pueden convertirse en realidad, instalando plantas de biometano (Casinos, Domeño) o el vertedero de amianto en Losa, que afectan no solo al entorno ecológico, sino a la salud; problemas que con el tiempo se agravan y degradan nuestros pueblos. Consecuencias que hoy es difícil valorar, pero que la realidad de otros pueblos que lo sufren nos devuelve la verdad del daño que pueden causar.
¿Qué está fallando? Ante estas “instalaciones” es importante saber cuándo y cómo empiezan, la gestión de los plazos, para actuar en consecuencia y, por encima de todo, la implicación de la autoridad competente para defender el territorio sobre el que se pretende actuar, velando siempre por el bien común y presentando una total transparencia, para no llegar tarde y cuando no hay remedio.
Afortunadamente, vivimos en una zona privilegiada por el clima, el paisaje, la proximidad con la capital, las buenas vías de comunicación y el emplazamiento histórico.
Es una lástima que nuestros pueblos y sus vecinos tengamos que invertir nuestro preciado tiempo en “caceroladas”, manifestaciones, pancartas y demás actitudes reivindicativas (que son necesarias para que se oiga el clamor de los vecinos), cuando desde el principio se puede decir NO a estas intervenciones, que todos los pueblos afectados estamos rechazando. Si toda la energía invertida al rehusar estas acciones sirve para paralizarlas y no dañar nuestros pueblos, tranquilizaremos la conciencia de que estamos en el buen camino...
“Ni en tu pueblo ni en el mío”... Lo que es dañino no es querido por nadie y todos somos responsables del presente y del futuro de nuestras urbes y su término municipal.