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El papa León XIV decretó el pasado 30 de abril la expulsión del estado clerical del cura alicantino Francisco José Vegara Cerezo "ante su reiterado rechazo de reconocimiento y sujeción al Papa Francisco", ya fallecido, "y ahora hacia" el actual pontífice, "postura manifestada de manera pública y notoria a través de diversos medios de comunicación".
Así lo ha informado la Diócesis de Orihuela-Alicante en un comunicado publicado en su web, en el que se señala que el decreto fue comunicado a Vegara Cerezo el pasado 20 de junio.
De este modo, según detalla la nota, el sacerdote "pierde los derechos propios del estado clerical, queda dispensado de la ley del celibato, no está sujeto a las demás obligaciones relacionadas con el estado clerical y tiene prohibido ejercer el ministerio sagrado", salvo en los casos previstos en los cánones 976 y 986 del Código de Derecho Canónico.

El origen del conflicto
En febrero de 2024, el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, apartó de cualquier oficio o cargo en la Diócesis a este cura, quien acusó al pontífice Francisco de "ser falso papa". En un manifiesto difundido en redes sociales, Vegara sostuvo que el papa Francisco había sido elegido de manera inválida y calificó de "herético, aberrante y escandaloso" el carácter de su magisterio.
Según el comunicado, desde 2023 se mantuvo un diálogo con Vegara Cerezo, tanto por parte del obispo Munilla como de otros sacerdotes designados por él, ante su reiterado rechazo de reconocimiento y sujeción al papa Francisco, y posteriormente al papa León XIV.
La nota señala que en febrero de 2024, en el marco de la investigación, se le apartó de cualquier oficio o cargo en la Diócesis y se le amonestó, el 5 de febrero de 2024 y el 5 de abril de 2025, para que cesara en su postura y obedeciera a las medidas cautelares decretadas.
"Valorando sus circunstancias personales", el 8 de septiembre de 2025 el obispo diocesano declaró, mediante decreto, que Vegara se encontraba impedido para ejercer el ministerio, prohibiéndole al mismo tiempo sus manifestaciones en medios de comunicación. Este decreto fue recurrido por el sacerdote ante el Dicasterio del Clero.
Posteriormente, tras conocer un artículo publicado por Vegara, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe intimó al sacerdote a pronunciarse y a retractarse, en su caso, del delito contra la fe sub facti specie de cisma. Al no responder satisfactoriamente a este requerimiento, tras los trámites preliminares, el Santo Padre decretó el 30 de abril la expulsión del estado clerical, de conformidad con el artículo 26 de las Normas sobre los delitos reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe.
La versión del sacerdote
El propio Vegara ha calificado este martes de "injusto" el decreto y ha denunciado que se le ha "privado de todo derecho de defensa", al considerar que no se respondió a los argumentos doctrinales que presentó antes de adoptarse la decisión.
El sacerdote ha explicado que el pasado 2 de marzo respondió a un cuestionario remitido por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe con cinco preguntas sobre si reconocía como papas a Francisco y a León XIV, si aceptaba sus respectivos magisterios y si acataba el magisterio de la Iglesia. Según ha indicado, respondió afirmativamente solo a esta última cuestión y de forma negativa a las otras cuatro, aunque, según sostiene, lo hizo "de manera condicional", supeditando su respuesta a que se le demostrara que el argumentario doctrinal que adjuntó era erróneo. "Si se me demostraba que yo estaba equivocado, no tenía ningún problema en retractarme y aceptar lo que hiciera falta", ha asegurado.
Vegara ha relatado que el 20 de junio fue citado por el obispo Munilla para comunicarle el decreto, firmado por León XIV, por el que se le expulsa por su "contumacia". El sacerdote ha rechazado esa calificación, al considerarla "falsa y calumniosa", ya que, según ha alegado, su respuesta no fue "contundente", sino abierta a una eventual rectificación si sus argumentos eran rebatidos. "No solo no se me contestó, sino que se ignoró mi argumentario y se me trató como si hubiera contestado de manera contundente", ha manifestado.
El sacerdote ha expuesto además que el decreto es definitivo y no admite recurso, por lo que asegura no haber tenido posibilidad de defenderse de la acusación de "contumacia".
Discrepancias doctrinales
Sobre el fondo de su discrepancia, Vegara ha explicado que no puede aceptar simultáneamente el magisterio dogmático de la Iglesia y lo que considera cuatro "herejías magisteriales", tres de ellas atribuidas al pontificado de Francisco y una al de León XIV. Entre ellas ha citado la interpretación aprobada por Francisco sobre el acceso a los sacramentos de personas divorciadas vueltas a casar civilmente, la declaración Fiducia Supplicans sobre las bendiciones a parejas en situación irregular, y la afirmación de una "dignidad infinita" de la persona humana, que, en su opinión, contradicen la doctrina tradicional de la Iglesia. Respecto a León XIV, ha cuestionado una afirmación sobre la relación entre humanización y divinización, al entender que desvirtúa el "carácter gratuito de la gracia sobrenatural".
Preguntado por su futuro, Vegara ha manifestado que no reconoce la autoridad de la que emana el decreto y que continuará viviendo su sacerdocio y su vocación "en vida de oración y sacramentos", conforme entienda que Dios le indique.