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Sacañet, o cómo sobrevivir sin médico

Su alcalde, Miguel Gámiz, reconoce que el médico es un recurso de vida. “Hasta 2020 teníamos el servicio julio y agosto, que es cuando la población se incrementa hasta más de 200 habitantes. En 2021 ya no hubo servicio”, dice

Sacañet reclama cobertura médica
Sacañet reclama cobertura médica

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Recortar los recursos a los pueblos del interior es un camino queen muchas ocasiones puede ser de no retorno. El caso de Sacañet es el de muchospueblos de la provincia de Castellón que con una población mínima y unosrecursos muy limitados lucha por sobrevivir.

“En Sacañet teníamos médico solo en los meses de verano. En julioy agosto venía una vez a la semana una hora. En los últimos años el periodo sereducía a agosto y en 2021, directamente, no disfrutamos del médico. Ya noviene”.

Es Miguel Gámiz, alcalde de Sacañet, quien reconoce que esterecurso es básico para pueblos que “con poco más de 30 habitantes en el puebloluchan por sobrevivir”. “Somos conscientes de las necesidades de otrosmunicipios, pero en Sacañet también vive gente y por más que disfrutamos de unaatención excelente en Bejís, tener médico es tener vida”, explica.

La pandemia ha supuesto el recorte definitivo de la prestación. Sien 2020 se prestó de forma recortada en verano, justificada en un incremento depoblación que en verano supera los 200 habitantes, en 2021 desapareció. Y elobjetivo es que esta prestación se restituya, “porque es evidente que presta unservicio de vida a muchos vecinos, especialmente nuestros mayores, que tienenen el médico un recurso básico”.

“Sacañet merece disfrutar de médico, mis vecinos lo merecen y poreso pedimos que se restituya. Y creemos que pedir 8 horas al año de atenciónmédica no es pedir mucho, ¿no?”. Una petición más que justificada para unalocalidad “que tiene mucho futuro. Sacañet tiene vida y desea seguirteniéndola, y para ello hay que apostar por facilitar recursos básicos, porquemis vecinos pagan impuestos para recibir servicios, no para perderlos”,explica. “Y son estos recursos, las oportunidades que se garantizan alterritorio, las que permiten a pueblos como el mío sobrevivir y plantar cara ala amenaza de la despoblación. Perderlos supone un castigo inmerecido”.

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