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La sexta Entrada de Toros y Caballos de Segorbe roza la perfección con una veloz y magistral lección de recogida

Miles de personas abarrotan los 450 metros del recorrido en un multitudinario sábado de fiestas, marcado por la destreza de los nueve caballistas para recolocar la manada en los primeros metros y ejecutar una carrera limpia y de gran velocidad

Jorge Zaldivar
Sexta entrada de Toros y Caballos de Segorbe.
Sexta entrada de Toros y Caballos de Segorbe. // EPDA

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Segorbe ha vivido este sábado una de las jornadas más multitudinarias e intensas de sus Fiestas de Interés Turístico Internacional. Miles de vecinos y visitantes han abarrotado las calles del municipio para presenciar la penúltima Entrada de Toros y Caballos de esta edición, que en esta penúltima cita de la semana ha destacado por la enorme velocidad de los astados y la impecable habilidad técnica demostrada por los caballistas.

Desde los momentos previos, la expectación se concentraba en la plaza de los Mesones, donde el grupo de caballistas aguardaba la señal de salida. En esta sexta jornada, la nómina de jinetes encargados de guiar a la manada ha estado compuesta por Ivan Barroso, Ramón Ardit, Alfonso Alandí (padre), Alfonso Alandí (hijo), Nerea Alandí, Dani Palomar, Juan Calpe, Patxi Guerrero, Andrés Berbís y Julen Estornell, quienes han vuelto a coordinar sus posiciones para garantizar la seguridad y la vistosidad de la bajada.

Una rápida maniobra para sellar la manada

A las dos de la tarde, el estallido de la tradicional carcasa ha dado el pistoletazo de salida a los seis toros de la ganadería —Gazapero, Parisino, Chicuelo, Palomero, Tesorero y Lagartijo— acompañados por el manso. En los primeros instantes de la arrancada, la parte trasera de la carrera ha quedado ligeramente destapada, amenazando con disgregar el grupo ante el empuje y la velocidad de los animales.

Sin embargo, la pericia y capacidad de reacción de los caballistas ha resultado decisiva. En apenas los primeros metros del trazado, los jinetes han sabido modificar el ritmo de sus cabalgaduras y recolocarse en plena carrera para abrir una precisa punta de lanza. Esta rápida maniobra ha permitido envolver por completo a los astados y crear la característica figura de cerradura a lo largo del recorrido, protegiendo al público y guiando a la manada a gran velocidad hasta la plaza de la Cova Santa.

La veloz y limpia entrada ha culminado sin incidentes destacables, desatando la ovación de la multitud y las felicitaciones entre los propios caballistas al término de la carrera, satisfechos por la excelente función realizada en el día de mayor afluencia de la semana.

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Jorge Zaldivar
JORGE ZALDIVAR

PERIODISTA

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