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Con la iglesia como telón de fondo y los vecinos del pueblo arropando a las autoridades llegadas de toda la provincia, Figueroles ha sido este viernes el escenario del Día de la Provincia 2026. La cita, que se aplazó desde finales de septiembre por la previsión de lluvias, ha coincidido con una efeméride redonda para el anfitrión: el municipio celebra tres siglos de historia.
La presidenta de la Diputación, Marta Barrachina, abrió su intervención con una declaración de intenciones: “Hoy celebramos la provincia de Castellón: su tierra, su historia y, sobre todo, las personas que la hacen grande”. Sobre esa idea, la de la huella que cada uno deja en la memoria colectiva, giró todo el acto. “Hay muchas maneras de dejar huella”, sostuvo, y las fue desgranando a medida que se entregaban los reconocimientos.
La primera fue la del deporte. La tenista Sara Sorribes recibió el Mérito Deportivo por una carrera de competición nacional e internacional que incluye la medalla de bronce en dobles en los Juegos Olímpicos de París 2024. Barrachina la definió como un ejemplo de esfuerzo y constancia que se ha convertido en referente para toda una generación.
Del tenis se pasó al hierro. El escultor Melchor Zapata fue distinguido con el Mérito de las Artes por más de cincuenta años de trayectoria y su aportación al patrimonio artístico provincial. “Entendió que hasta el hierro podía hablar, podía contar historias”, dijo la presidenta de su obra.
La mirada se elevó después hacia el espacio. Arkadia Space, la startup nacida en Castellón que ha crecido hasta convertirse en referente internacional en sistemas de propulsión para satélites, recibió el reconocimiento en el apartado de innovación. Para Barrachina, su historia demuestra que el límite no está donde acaba la provincia, sino “allá donde no dejemos de imaginar”.
El Mérito Solidario fue para Teléfono de la Esperanza, que cumple 25 años acompañando y escuchando a personas en situaciones de crisis y especial dificultad. “Cuidar también es construir”, subrayó la presidenta, “y hay obras que no se pueden tocar con las manos pero pueden cambiar una vida”.
Ripollés, “provincia de Castellón”
El momento central llegó con el máximo galardón. La Alta Distinción de este año recayó en el artista Juan García Ripollés, pintor, escultor y ceramista, por una obra singular que ha llevado el nombre de Castellón más allá de sus fronteras y que forma parte, según la Diputación, del patrimonio cultural y de la identidad de la provincia.
Barrachina no escatimó elogios: “Hay artistas que acaban creando un lenguaje propio; Ripollés pertenece a estos últimos”. Fue más lejos al afirmar que “no es solo un artista de Castellón, es provincia de Castellón”, y recordó que su obra seguirá presente en plazas, calles y edificios, y desde ahora también en la memoria del Día de la Provincia.
El galardonado respondió con sencillez. Tras recordar que todos los premiados “saben lo que es el esfuerzo” y que sin él “es difícil que un pueblo se levante”, tuvo unas palabras emocionadas para Roseta, la madre de sus hijos: “gracias a ella estoy aquí”.
Un pueblo de trescientos años
Figueroles no fue un mero escenario. La presidenta quiso detenerse en el municipio, al que definió como “la esencia de nuestros pueblos”, hecha de personas que generación tras generación han mantenido vivo el lugar, lo han cuidado y lo han hecho crecer “con un orgullo que se nota en cada rincón”.
La parte musical corrió a cargo de Tambors de Passió de Almassora, cuyo sonido puso un cierre solemne a la gala. Su actuación evocó una forma de sentir ligada a la pertenencia, a la memoria y a una tradición que sigue viva porque hay quien se encarga de mantenerla.