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Las lluvias de los primeros días de octubre han dejado los marjales del litoral castellonense anegados y el Servicio Provincial de Control de Mosquitos de la Diputación de Castellón ha tenido que cambiar de estrategia. Ante el riesgo de una proliferación de insectos, la administración provincial ha recurrido a tratamientos aéreos, que se desarrollan desde el martes 6 y finalizarán este jueves 8 de octubre.
El diputado de Medio Natural, José María Andrés, explicó que las primeras revisiones técnicas no mostraron grandes láminas de agua, aunque sí un aumento de larvas del llamado mosquito de marjal. Por eso los equipos empezaron a aplicar larvicidas antes de que transcurrieran 24 horas, con la intención de cortar el ciclo biológico del insecto.
El temporal, sin embargo, no cedió. La acumulación de agua en los días siguientes provocó la inundación total de algunas áreas de marjalería, sobre todo en el norte y el sur de la provincia, hasta el punto de que llegar a ellas por tierra era muy complicado o imposible. Esa circunstancia llevó a la Diputación a pedir permiso para fumigar desde el aire, una autorización que concedió la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública.
Los puntos de los vuelos
Las aeronaves actúan en el marjal de Peñíscola, el Prat de Cabanes-Torreblanca, las zonas encharcables de Oropesa del Mar, el PAI Sant Gregori de Burriana y la finca del Pou de Nules. En Moncofa se trata Marjals Noves, Belcaire Sur y el Estanyol, y la lista se cierra con los marjales de Almenara, La Llosa y Xilxes.
La Diputación ha elegido estos días porque las larvas están aún en fases iniciales, el momento en que el control resulta más efectivo.
Refuerzo en tierra
Donde las avionetas no pueden operar, el trabajo corre a cargo de 13 equipos terrestres que salen cada jornada a aplicar larvicida en las masas de agua localizadas. Han intervenido, entre otros lugares, en el aeródromo de Castellón, el Cuadro de Santiago de Benicàssim, la marjalería de Almassora y varios barrancos de Alcalà de Xivert-Alcossebre, Benicarló y Vinaròs.