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La Vall d'Uixó ha completado las obras de mejora de la senda de Quistel, con la instalación de nuevo mobiliario urbano y la adecuación de los accesos para personas con movilidad reducida. La actuación, con una inversión que supera los 8.700 euros, busca convertir este espacio en un refugio climático verde más accesible, confortable y atractivo para la ciudadanía.
El concejal de Medio Ambiente, Marc Seguer, ha explicado que la intervención adapta la senda "perquè totes les persones puguen gaudir d'aquest entorn natural" y que la instalación de bancos y mesas busca convertir la zona en "un espai de trobada, descans i socialització". En este sentido, se han colocado bancos en el primer tramo de la senda, algunas sillas orientadas para favorecer la conversación, y varias mesas tanto en la zona verde como en el vial próximo a la residencia de personas mayores, pensadas especialmente para quienes tienen más dificultades de movilidad.
Refugios frente al calor
Seguer ha subrayado que los refugios climáticos verdes son claves para adaptarse a los efectos del cambio climático. Estos espacios, caracterizados por la vegetación, los árboles de gran porte y las superficies naturales, reducen notablemente la temperatura respecto a las zonas urbanas con asfalto o materiales sintéticos, ofreciendo lugares más frescos para pasar las horas de más calor.
El consistorio continúa ampliando su red de refugios climáticos verdes, que ya incluye espacios como la plaza del Parc, la Pineda de Carmadai, el parque de la Generalitat o el parque del Acueducto, con el objetivo de que la ciudadanía cuente con más zonas verdes y accesibles ante los episodios de calor cada vez más frecuentes.