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Vila-real ha activado un plan de choque para intensificar la limpieza y puesta a punto de los cerca de 4.000 imbornales repartidos por todo el casco urbano. Esta actuación busca anticiparse a la época de mayor riesgo de precipitaciones intensas y garantizar que la red de saneamiento evacúe el agua con la máxima eficacia.
Los trabajos, coordinados junto a FACSA y la UTE de limpieza viaria, se han iniciado en la zona centro y se extenderán tras las fiestas patronales a las principales avenidas de la ciudad, realizando además un segundo repaso en el casco antiguo. La vicealcaldesa y concejala de Servicios Públicos, Maria Fajardo, ha subrayado que "mantener las rejillas libres de hojas, tierra y plásticos es una tarea de prevención clave antes de que llegue el agua".
Llamamiento a la responsabilidad vecinal para evitar taponamientos
Desde la concejalía han advertido de que la basura y los envases de plástico son los mayores enemigos del sistema, ya que provocan colapsos con mayor facilidad que los restos vegetales. Por ello, la edil ha pedido la implicación ciudadana para no arrojar residuos a la vía pública y ha avanzado que, tras las fiestas, se solicitará a los conductores que retiren sus vehículos de las zonas indicadas para facilitar el acceso directo de los equipos de limpieza.
Fajardo ha insistido en que estas labores forman parte de una estrategia estrictamente preventiva: "Ante un episodio de lluvia extraordinaria ningún sistema es infalible, pero hacemos todo lo que está en nuestras manos para estar lo mejor preparados posible. Eso es prevención: trabajar antes de que caiga la gota".