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El Alzheimer empieza antes de los primeros síntomas: lo que hoy sabemos sobre la enfermedad

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El Alzheimer empieza antes de los primeros síntomas lo que hoy sabemos sobre la enfermedad. / Esther Lluch
El Alzheimer empieza antes de los primeros síntomas lo que hoy sabemos sobre la enfermedad. / Esther Lluch

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Cada 21 de septiembre, el Día Mundial del Alzheimer pone el foco sobre una enfermedad de la que hoy sabemos mucho más que hace unos años. Los avances científicos han cambiado nuestra forma de entenderla y, especialmente, de detectarla.

Una de las grandes revelaciones es que el Alzheimer puede comenzar mucho antes de los primeros síntomas. Durante años, una persona puede no notar ningún cambio mientras en su cerebro empiezan a producirse alteraciones relacionadas con dos proteínas, beta-amiloide y tau. Actualmente entendemos el Alzheimer como un proceso progresivo que puede comenzar en una fase silenciosa.

También ha cambiado nuestra capacidad para detectar esas alteraciones. Hasta hace poco, era necesario recurrir principalmente a pruebas de imagen cerebral o analizar mediante una punción lumbar el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. Hoy, los análisis de sangre están abriendo nuevas posibilidades.

Uno de los marcadores más prometedores es p-tau217, que puede ayudar a identificar cambios característicos del Alzheimer. Estos avances podrían permitir diagnósticos más sencillos y menos invasivos. Sin embargo, una analítica no permite saber si una persona sana desarrollará Alzheimer en el futuro.

¿Podemos reconocer las primeras señales? Un despiste ocasional no significa tener Alzheimer. Debemos prestar atención a cambios nuevos y progresivos que afecten a la vida cotidiana: repetir frecuentemente las mismas preguntas, desorientarse en lugares conocidos, tener nuevas dificultades para realizar tareas habituales o problemas para encontrar palabras, razonar o tomar decisiones. Además, la memoria no siempre es la primera capacidad afectada.

¿Podemos reducir el riesgo? No existe una fórmula que garantice evitar el Alzheimer, pero mantenerse físicamente activo, no fumar, cuidar la salud cardiovascular y controlar la hipertensión, la diabetes o el colesterol son medidas relacionadas con una mejor salud cerebral.

Para las familias, comprender la enfermedad también ayuda: mantener rutinas, comunicarse de forma sencilla y dar tiempo para responder puede facilitar el día a día y reducir la frustración.

Hoy todavía no tenemos todas las respuestas sobre el Alzheimer, pero sabemos algo fundamental: comienza antes de lo que vemos, podemos actuar sobre parte del riesgo y comprender la enfermedad también nos ayuda a acompañar mejor a quienes viven con ella.

Sobre el autor

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Esther Lluch

Científica Biomédica

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