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Los expertos alertan de que el uso de pantallas en niños puede duplicarse durante el verano

Un pediatra de Affidea Clínicas Atenea advierte de que el exceso de móviles, tabletas y consolas puede afectar al sueño, la actividad física y las relaciones sociales de los menores, y recomienda establecer límites claros

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Los especialistas recomiendan fomentar el juego al aire libre, la lectura y el tiempo en familia para evitar un uso excesivo de los dispositivos electrónicos durante las vacaciones.
Los especialistas recomiendan fomentar el juego al aire libre, la lectura y el tiempo en familia para evitar un uso excesivo de los dispositivos electrónicos durante las vacaciones. // AFFIDEA

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Tras varias semanas de vacaciones escolares, muchas familias han visto cómo las rutinas cambian por completo. Sin los horarios del colegio ni las actividades extraescolares, el tiempo libre aumenta y, con él, también el uso de móviles, tabletas, consolas o televisión. Aunque la tecnología forma parte del ocio habitual de niños y adolescentes, los especialistas recuerdan la importancia de establecer límites claros para evitar que las pantallas acaben sustituyendo otras actividades esenciales para su desarrollo. 

El Dr. Ben Raza, pediatra de Affidea Clínicas Atenea, explica que esta es una situación que se repite cada verano y que también se refleja en las consultas. "Sin el despertador para ir al colegio ni las actividades extraescolares, los niños se encuentran con una cantidad enorme de tiempo libre. Si no planificamos un poco, el móvil, la tableta o la consola pasan de ser un entretenimiento puntual a convertirse en los reyes del día, ocupando el espacio de cosas tan importantes como el deporte, la lectura o el simple juego con amigos", señala. 

Según el especialista, el tiempo que los menores pasan frente a las pantallas puede llegar a duplicarse o incluso triplicarse durante las vacaciones. "Al no tener obligaciones, el 'pantallazo' se convierte en el recurso fácil para rellenar las horas muertas", explica. 

Cuando las pantallas sustituyen al juego y al descanso 

El problema, insiste el pediatra, no reside en el uso puntual de la tecnología, sino en que termine desplazando actividades fundamentales para el desarrollo físico, emocional y social de los menores. 

"Pasar muchas horas sentado favorece el sedentarismo y el sobrepeso, además de provocar problemas de espalda, posturas forzadas y fatiga visual. A nivel emocional también observamos cambios en el comportamiento: los niños se muestran más impulsivos, tienen menos paciencia, se irritan con facilidad y les cuesta mucho más concentrarse o relacionarse cara a cara con los demás", afirma. 

A ello se suma el impacto que los dispositivos electrónicos tienen sobre el descanso. "Las pantallas son enemigas declaradas del buen sueño. La luz que emiten hace creer al cerebro que todavía es de día y dificulta la producción de melatonina, la hormona que facilita conciliar el sueño. Además, los videojuegos o las redes sociales mantienen al niño mentalmente activo, de manera que se duerme más tarde, descansa peor y al día siguiente está más cansado e irritable", explica. 

Aunque cada niño presenta hábitos diferentes, existen algunas conductas que pueden indicar un uso excesivo de las pantallas. "Una de las señales más claras aparece cuando el niño reacciona con un enfado desproporcionado o incluso con agresividad al pedirle que apague el dispositivo. También debemos preocuparnos si prefiere quedarse encerrado en su habitación con el móvil antes que salir a jugar, si está constantemente de mal humor o empieza a descuidar hábitos básicos como comer o dormir por permanecer conectado", señala el Dr. Ben Raza. 

Nunca es tarde para recuperar las rutinas 

Aunque las vacaciones ya estén avanzadas, el especialista recuerda que siempre es posible reconducir algunos hábitos y recuperar un equilibrio entre el ocio digital y otras actividades. 

"La clave está en fijar normas claras y mantenerlas. Las reglas deben pactarse antes de encender el dispositivo, nunca en medio de una discusión. También funciona muy bien crear espacios libres de tecnología, como las comidas familiares o los dormitorios durante la noche. Cuando los límites son claros y se mantienen en el tiempo, se evitan muchos conflictos", explica. 

El pediatra recuerda, además, que las recomendaciones deben adaptarse a la edad del menor. "Los menores de seis años no deberían utilizar pantallas con fines de ocio. A partir de esa edad, el tiempo de ocio digital debe ser limitado y nunca sustituir el juego, el deporte o el descanso", indica. 

Recuperar el valor del aire libre... y también del aburrimiento 

Más allá de reducir el tiempo frente a los dispositivos, el verano sigue ofreciendo una excelente oportunidad para fomentar actividades que favorezcan el desarrollo infantil. 

Escuelas de verano, excursiones, lectura compartida, juegos de mesa o simplemente pasar más tiempo al aire libre son algunas de las alternativas que recomienda el especialista. "El aire libre es la mejor medicina. Jugar fuera de casa ayuda a prevenir la miopía gracias a la exposición a la luz natural, mejora el estado de ánimo, favorece el ejercicio físico y contribuye a regular los horarios de sueño", afirma. 

Por último, el Dr. Ben Raza anima a las familias a no sentir la necesidad de ocupar cada minuto del día con actividades o dispositivos electrónicos. "No pasa nada porque los niños se aburran un poco. El aburrimiento es una oportunidad para desarrollar la imaginación, inventar juegos y estimular la creatividad. No se trata de prohibir la tecnología, sino de evitar que sustituya experiencias tan importantes como jugar, leer, hacer deporte o compartir tiempo en familia", concluye.

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