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Este 25 de octubre, España ha retrasado sus relojes una hora. Pero ¿sabías que dentro de nuestro cerebro existe otro reloj que no podemos ajustar con solo pulsar un botón?
Se llama núcleo supraquiasmático, está situado en el hipotálamo y actúa como director de orquesta de nuestros ritmos circadianos: ciclos de unas 24 horas que influyen en el sueño, la temperatura corporal y la liberación de hormonas. Incluso órganos como el hígado y el intestino tienen sus propios relojes, coordinados con el principal.
Su señal más importante es la luz. Al entrar por los ojos, ayuda al cerebro a reconocer que ha comenzado el día. Cuando oscurece, aumenta la melatonina, una hormona que favorece la preparación para dormir. Por eso, mirar el móvil bajo una luz intensa justo antes de acostarnos puede retrasar el sueño: para nuestro reloj interno, todavía no es del todo de noche.
Y hay otra curiosidad: nuestro cuerpo tampoco responde igual a los alimentos a cualquier hora. En general, la capacidad de manejar la glucosa es mayor durante el día que durante la noche. Esto no significa que cenar tarde sea automáticamente perjudicial, pero sí explica por qué los científicos estudian cómo los horarios de las comidas se relacionan con la salud metabólica.
¿Y qué ocurre con el cambio de hora? Algunas personas notan somnolencia, cansancio o dificultades para conciliar el sueño durante los primeros días. El cambio de otoño suele resultar más llevadero que el de primavera, cuando adelantamos el reloj y perdemos una hora. Conviene distinguir este ajuste pasajero de las alteraciones mantenidas de los ritmos biológicos, que se han relacionado con problemas de salud.
Para ayudar al organismo, podemos salir a recibir luz natural por la mañana, procurar acostarnos y levantarnos a horas parecidas y reducir la iluminación intensa antes de dormir. Son gestos sencillos, pero tienen una lógica biológica.
Aunque no seamos conscientes de ello, nuestro reloj biológico nos acompaña cada día. Comprender cómo funciona puede ayudarnos a cuidar mejor de nuestra salud.