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Con el aumento de las temperaturas, muchas personas comienzan a notar las piernas más pesadas o hinchadas y tienden a atribuir estas molestias únicamente al calor. Sin embargo, los especialistas advierten de que estos síntomas pueden ser la manifestación de un problema circulatorio previo y recomiendan no normalizarlos cuando aparecen de forma persistente o interfieren en la vida diaria.
La Dra. Jennifer Mondragón, especialista en Angiología y Cirugía Vascular de Affidea Valencia, explica que durante el verano es habitual experimentar una mayor sensación de pesadez debido a que el calor favorece la dilatación de las venas. Este fenómeno dificulta el retorno venoso y hace que las personas que ya padecen varices u otros problemas circulatorios perciban un empeoramiento de sus síntomas.
"En verano es habitual sentir más pesadez en las piernas porque el calor provoca una dilatación de las venas. Si el paciente ya tiene una enfermedad venosa, esa sensación puede ser mucho más marcada", señala la especialista.
No obstante, la doctora insiste en que la hinchazón de las piernas no debe considerarse una consecuencia inevitable de la época estival. "El edema no es normal, aunque sea habitual. En la mayoría de los casos hay que buscar la causa y acudir al médico de familia, que será quien oriente al paciente hacia el especialista más adecuado, ya sea Cirugía Vascular, Cardiología u otra especialidad", explica.
Más allá de una molestia estacional
Aunque muchas personas conviven con varices durante años sin prestarles demasiada atención, la especialista recuerda que no se trata únicamente de un problema estético. Cuando la sintomatología provoca molestias constantes o dificulta el desarrollo de las actividades cotidianas, es recomendable consultar con un especialista para valorar el tratamiento más adecuado.
Asimismo, existen algunos signos de alarma que requieren atención médica, como la aparición de heridas en la zona del tobillo que no cicatrizan, el sangrado de una variz o la presencia de venas endurecidas y dolorosas con aspecto de cordón.
Durante los meses de verano también es frecuente recurrir a medidas que, lejos de mejorar la circulación, pueden resultar contraproducentes. Entre los errores más habituales, la Dra. Mondragón destaca la utilización de diuréticos sin indicación médica, la realización de masajes por personal no cualificado o la aplicación de fuentes de calor directo sobre las piernas.
"No todo vale para aliviar la sensación de pesadez. Es importante evitar la automedicación y consultar siempre con profesionales cualificados antes de iniciar cualquier tratamiento", subraya.
Mantenerse activo, la mejor prevención
Para favorecer la circulación, la especialista recomienda evitar el sedentarismo y mantener una actividad física adaptada a cada persona. Caminar es uno de los ejercicios más beneficiosos, ya que ayuda a activar la musculatura de la pantorrilla, fundamental para impulsar el retorno de la sangre hacia el corazón. En aquellas personas con problemas venosos, la práctica de ejercicio debe individualizarse, ya que determinadas actividades pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de las varices.
Durante las vacaciones, especialmente si se realizan desplazamientos largos en coche, tren o avión, la Dra. Mondragón aconseja levantarse periódicamente, caminar unos minutos y mover las piernas para favorecer la circulación y reducir el riesgo de complicaciones.
Además, recuerda que pequeños gestos cotidianos pueden marcar la diferencia. Elevar las piernas al finalizar el día, mantener una adecuada hidratación de la piel, utilizar medias de compresión cuando estén indicadas y seguir el tratamiento prescrito por el especialista pueden contribuir a aliviar las molestias y mejorar la salud vascular durante el verano.