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El uso compulsivo de redes sociales afecta al sueño, la concentración y el estado de ánimo

Son síntomas que no deben normalizarse, siendo recomendable solicitar una valoración especializada

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El uso compulsivo de redes sociales afecta al sueño, la concentración y el estado de ánimo./ V.
El uso compulsivo de redes sociales afecta al sueño, la concentración y el estado de ánimo./ V.

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Coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra mañana, 10 de octubre, el Hospital Vithas Valencia Turia alerta sobre el impacto compulsivo que las redes sociales está teniendo en el bienestar emocional y en la vida diaria de una parte creciente de la población. La hiperconectividad, el consumo continuado de contenido y la comparación social constante generan alteraciones en el sueño, dificultades de concentración y cambios en el estado de ánimo que, cuando se mantienen en el tiempo, pueden requerir valoración especializada.

Según el Ministerio de Sanidad, el 54% de los jóvenes reconoce que las redes sociales afectan negativamente a su estado de ánimo[1]. Este estudio refleja una tendencia que los profesionales de salud mental observan cada vez con más frecuencia en consulta: el entorno digital influye de forma directa en la regulación emocional y en la estabilidad psicológica.

El Dr. Enrique Gaspar, jefe de Psiquiatría del Hospital Vithas Valencia Turia, integrado en el Instituto de Neurociencias Vithas (INV), explica que “las redes sociales se han convertido en un espacio donde se mezclan ocio, relaciones personales, trabajo, comparación social y exposición constante a estímulos. Cuando su uso deja de ser voluntario -es decir, se hace automático- y empieza a interferir en el descanso, en la concentración o en el estado de ánimo, es importante prestar atención”. Según el especialista, el consumo compulsivo de contenido puede generar inquietud persistente, sensación de presión, irritabilidad, fatiga mental y dificultades para desconectar, especialmente en personas que ya presentan niveles elevados de estrés o ansiedad.

Alteración del sueño

El hospital advierte de que uno de los efectos más frecuentes es la alteración del sueño. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) recoge que el 38% de los españoles entre 18 y 34 años afirma que las redes sociales afectan negativamente a su descanso[2]. “El scroll nocturno, la exposición a pantallas en las últimas horas del día y la necesidad de estar permanentemente conectado activan el sistema de alerta y dificultan la desconexión”, señala el Dr. Gaspar. Esta activación sostenida puede provocar insomnio, sueño fragmentado o despertares nocturnos que, a su vez, afectan a la concentración, al rendimiento laboral y a la estabilidad emocional.

El especialista llama la atención sobre el impacto de los algoritmos basados en la inteligencia artificial, que incrementan la exposición a contenido altamente estimulante y personalizado. “Las plataformas utilizan sistemas de recomendación que aprenden del usuario y le ofrecen contenido cada vez más inmediato y más difícil de abandonar. Esto favorece patrones de uso compulsivo y prolonga la activación mental, especialmente por la noche”, explica el Dr. Gaspar. Esta hiperestimulación digital puede intensificar la comparación social, aumentar la sensación de presión y dificultar la regulación emocional.

Ansiedad y presión social

Por otra parte, el 47% de los jóvenes españoles afirma que las redes sociales les generan ansiedad o presión social[3]. “La exposición continua a vidas aparentemente perfectas, a logros constantes o a estándares irreales puede deteriorar la autoestima y generar una sensación de insuficiencia que afecta al estado de ánimo”, añade el especialista.

El Hospital Vithas Valencia Turia subraya que estos síntomas no deben normalizarse. Cuando el uso de redes sociales interfiere con el descanso, la concentración, las relaciones personales o la capacidad de disfrutar de actividades cotidianas, es recomendable solicitar una valoración especializada. “No se trata de demonizar las redes, sino de identificar cuándo su uso deja de ser saludable y empieza a generar malestar. La intervención temprana evita la cronificación y permite recuperar el equilibrio emocional”, afirma el Dr. Gaspar.

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