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El calor del Mediterráneo pone en jaque el futuro de la clóchina valenciana

Un experto de la UPV alerta de que el aumento de la temperatura y la acidificación del mar amenazan la supervivencia y la rentabilidad de un producto emblemático de la Comunitat Valenciana

BORJA PEDRÓS EFE
Clóchinas recién recogidas en Valencia, en una imagen de archivo.
Clóchinas recién recogidas en Valencia, en una imagen de archivo. // EFE/Juan Carlos Cárdenas

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La clóchina valenciana, uno de los productos más representativos de la gastronomía y la acuicultura de la Comunitat Valenciana, afronta un futuro marcado por el cambio climático. El aumento de la temperatura del mar y la acidificación del Mediterráneo amenazan el crecimiento y la supervivencia de este molusco, lo que obligará al sector a adaptar sus métodos de cultivo para garantizar su viabilidad en los próximos años.

Así lo advierte el catedrático de Acuicultura de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV), Miguel Jover, quien señala que las clóchinas comienzan a sufrir estrés térmico cuando la temperatura del agua supera los 25 grados, una situación que ya se ha producido en los últimos veranos, cuando en el Puerto de Valencia se han registrado valores cercanos a los 30 grados.

El investigador explica que el incremento de la temperatura reduce la cantidad de oxígeno disuelto en el agua y acelera el metabolismo del molusco, mientras que la acidificación del mar dificulta la formación de la concha, especialmente durante las primeras fases de desarrollo.

"Todo ello provocaría más mortalidad, menos crecimiento y, por tanto, menos rentabilidad", resume Jover.

Un cultivo con peso económico en Valencia y Sagunt

Actualmente, la producción de clóchina valenciana se concentra en las 25 clochineras ubicadas en los puertos de Valencia y Sagunt, donde durante 2024 se alcanzó una producción de 2.703 toneladas, con un valor económico superior a 4,3 millones de euros, según datos de la UPV.

El experto considera que la combinación del aumento de la temperatura y la acidificación convierte a la clóchina en una especie especialmente vulnerable al cambio climático.

Batea en Valencia para el cultivo de clóchinas.
Batea en Valencia para el cultivo de clóchinas. - EFE/Juan Carlos Cárdenas/Archivo

"La interacción entre ambos fenómenos hace que las clóchinas sean más sensibles y las consecuencias negativas sobre su supervivencia y crecimiento podrían incrementarse de cara a 2050 si no se reducen las emisiones de CO₂", advierte.

Además de dificultar la formación de la concha, la acidificación reduce la capacidad del molusco para fijarse a las cuerdas de cultivo, lo que incrementa las pérdidas de producción.

Adelantar la campaña y buscar nuevas soluciones

Ante este escenario, los investigadores plantean distintas estrategias para minimizar el impacto del cambio climático sobre el cultivo.

Entre las medidas más viables figura adelantar el calendario de producción, de manera que la campaña se concentre en marzo y abril y se eviten los meses de mayor calor. También se propone aprovechar las zonas más profundas de las cuerdas de cultivo, donde la temperatura del agua es inferior durante el verano.

Otras alternativas pasan por la reproducción de la clóchina en cautividad o la oxigenación artificial del agua, aunque Jover reconoce que se trata de soluciones técnicamente posibles, pero mucho más costosas y que todavía requieren mayor desarrollo para resultar rentables a escala comercial.

Conocer mejor la especie para garantizar su futuro

El catedrático insiste en que será necesario profundizar en el conocimiento del ciclo biológico de la clóchina y de las condiciones ambientales de las bateas para diseñar medidas eficaces de adaptación.

A su juicio, además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global, resulta imprescindible proteger un producto que considera de "altísima calidad, cercano y sostenible", y que constituye una fuente de riqueza y empleo tanto para Valencia como para Sagunt, donde se concentra toda la producción de este molusco característico del Mediterráneo.

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