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La Comunitat Valenciana despide agosto con una profunda cicatriz sobre su territorio. Los cuatro incendios forestales más graves que han marcado las últimas semanas han arrasado más de 11.000 hectáreas, obligado a evacuar a miles de personas y movilizado a cientos de efectivos terrestres y numerosos medios aéreos.
El incendio declarado en la Vall d’Uixó, que se mantuvo activo durante el cambio de julio a agosto, ha sido el más devastador. A sus 9.568 hectáreas se suman las 810 quemadas en Tírig, las 633 afectadas entre Segorbe y Gátova y alrededor de 37 hectáreas en la Devesa de El Saler.
El balance conjunto de estos cuatro grandes fuegos supera así las 11.000 hectáreas calcinadas, sin incluir otros incendios y conatos de menor extensión registrados durante el mes en distintos puntos de Castellón, Valencia y Alicante.
La Vall d’Uixó, el gran incendio del verano valenciano
El fuego declarado el 25 de julio en la Vall d’Uixó se convirtió en uno de los incendios forestales más graves registrados en la provincia de Castellón durante los últimos años. Las llamas arrasaron 9.568 hectáreas dentro de un perímetro aproximado de 89 kilómetros y afectaron a varios municipios de la Serra d’Espadà.
La emergencia obligó a evacuar diferentes núcleos de población y a confinar a miles de residentes ante el avance de las llamas. En conjunto, las medidas de protección llegaron a afectar a más de 75.000 personas, entre población evacuada y confinada.
El término municipal de Artana fue uno de los más castigados, con unas 3.160 hectáreas afectadas, de las que alrededor de 2.700 correspondían a superficie forestal. El incendio también alcanzó cerca del 12 % del Parque Natural de la Serra d’Espadà, uno de los espacios protegidos con mayor valor ambiental de la Comunitat Valenciana.
El fuego quedó estabilizado el 31 de julio y fue declarado controlado durante la noche del 4 de agosto, aunque los bomberos continuaron trabajando durante semanas sobre el terreno para enfriar raíces, tocones y otros puntos calientes. La Guardia Civil mantiene abierta la investigación sobre el origen del incendio, después de que se localizaran dos focos diferenciados cerca del casco urbano de la Vall d’Uixó.
Más de 800 hectáreas calcinadas entre Tírig y Catí
Castellón volvió a enfrentarse a un gran incendio apenas unos días después. El 7 de agosto se declaró un fuego forestal en el término municipal de Tírig que terminó afectando también a Catí.
Las llamas calcinaron alrededor de 810 hectáreas, de las cuales 617 eran forestales, y alcanzaron un perímetro de 22,8 kilómetros. El incendio afectó a unas 404 hectáreas en Tírig y a aproximadamente 350 en Catí.
La proximidad del fuego obligó a evacuar preventivamente a unos 700 vecinos de Catí. En los momentos de mayor intensidad llegaron a intervenir más de 300 efectivos, 21 medios aéreos y más de medio centenar de vehículos terrestres.
El incendio quedó estabilizado el 10 de agosto y fue declarado controlado al día siguiente. Su origen estuvo relacionado con el episodio de tormentas secas y aparato eléctrico que provocó diferentes incendios y conatos en el interior de Castellón.
El fuego de Segorbe obligó a desalojar Gátova
La segunda mitad del mes volvió a estar marcada por el fuego en el interior de la Comunitat Valenciana. El 20 de agosto comenzó un incendio forestal en Segorbe que avanzó por la Sierra Calderona hasta alcanzar el término municipal valenciano de Gátova.
El incendio quemó 633 hectáreas, todas ellas dentro del Parque Natural de la Sierra Calderona. Alrededor de 395 hectáreas correspondían al término municipal de Segorbe y otras 235 a Gátova.
La evolución de las llamas, favorecida por el viento, las altas temperaturas y la sequedad de la vegetación, obligó a evacuar preventivamente a cerca de 1.000 personas de Gátova. Parte de los vecinos tuvo que pasar la noche fuera de sus viviendas y varias personas vulnerables fueron trasladadas a centros habilitados.
En las labores de extinción participaron centenares de profesionales, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, brigadas forestales y hasta 25 medios aéreos durante las jornadas más complicadas. El incendio quedó controlado el 25 de agosto después de seis días de trabajo. La investigación determinó que había sido causado por la caída de un rayo.
El Saler cierra agosto con otro grave incendio
El último gran incendio del mes se declaró el 27 de agosto en la Devesa de El Saler, dentro del Parque Natural de l’Albufera. El avance de las llamas obligó inicialmente a confinar la pedanía y, posteriormente, a evacuar a sus vecinos, dos campings, una torre de apartamentos y diferentes zonas próximas a la playa.
Un total de 161 personas pasaron la noche en el pabellón de La Fonteta, habilitado como albergue provisional con la colaboración de Cruz Roja. También se cortaron la CV-500 y la CV-421 y se restringieron los accesos mientras los equipos de emergencia trabajaban para frenar el incendio.
Las llamas afectaron a alrededor de 37 hectáreas y a un perímetro superior a cinco kilómetros. El dispositivo llegó a reunir a más de 270 efectivos, alrededor de 40 medios terrestres, diferentes medios aéreos y unidades de la UME.
El incendio quedó estabilizado durante la tarde del 28 de agosto, lo que permitió el regreso de los vecinos y usuarios desalojados. Los primeros indicios de la investigación descartan las causas naturales y apuntan a que el fuego pudo tener un origen humano, aunque todavía se trabaja para determinar si fue provocado intencionadamente o se produjo por una imprudencia.
Más de 11.000 hectáreas en cuatro grandes incendios
La suma de las superficies afectadas en la Vall d’Uixó, Tírig, Segorbe y El Saler alcanza aproximadamente las 11.048 hectáreas. Se trata de un balance provisional que recoge únicamente los cuatro incendios más importantes que han marcado el final de julio y el mes de agosto.
Castellón concentra la inmensa mayoría del territorio arrasado, aunque el incendio de Segorbe atravesó el límite provincial hasta Gátova y el fuego de El Saler volvió a poner el foco en la vulnerabilidad de la Devesa y del Parque Natural de l’Albufera.
El final de agosto no supone, sin embargo, el término del periodo de riesgo. Las autoridades insisten en mantener la precaución ante las elevadas temperaturas, la baja humedad y la acumulación de vegetación seca, además de evitar cualquier actividad que pueda originar una chispa o una llama en terreno forestal.