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La crisis de la vivienda también golpea la salud mental: la advertencia de los psicólogos valencianos

El Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana pone el foco en la inseguridad residencial con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora este sábado

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Cartel contra la especulación inmobiliaria en la acampada por la vivienda de Valencia. / EFE-Ana Escobar
Cartel contra la especulación inmobiliaria en la acampada por la vivienda de Valencia. / EFE-Ana Escobar

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La dificultad para acceder a una vivienda tiene consecuencias que van más allá de la economía doméstica. La incertidumbre sobre dónde vivir, el miedo a perder el hogar o la imposibilidad de mantenerlo en condiciones adecuadas también afectan al bienestar emocional. Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora este sábado 10 de octubre, el Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana pone el foco en esta relación.

En un comunicado publicado el pasado día 8, la entidad recuerda que la salud mental también depende de las condiciones sociales y económicas en las que se desarrolla la vida. Desde esta perspectiva, disponer de un hogar aporta intimidad, estabilidad y un espacio para mantener relaciones y rutinas.

La incertidumbre sobre el hogar

El Colegio advierte de que las dificultades de acceso a la vivienda y el temor a perderla pueden convertirse en fuentes de estrés. Ese malestar puede acompañarse de problemas de sueño, irritabilidad, tristeza o preocupación persistente.

Esta relación también aparece en un análisis del Grupo Confederal de Salud Mental y Emocional de Cáritas, publicado por la Fundación FOESSA en abril de 2025. El documento señala que conseguir y conservar una vivienda digna constituye una presión especialmente intensa para quienes ya viven en situaciones de vulnerabilidad.

La preocupación por afrontar el alquiler, los suministros y otros gastos puede prolongarse durante meses. Según este análisis, sentir que no se puede garantizar una residencia segura para uno mismo o para la familia puede deteriorar la autoestima y aumentar la sensación de desprotección.

La precariedad residencial también importa

El problema no se limita a quedarse sin casa. Cáritas incluye dentro de la exclusión residencial situaciones como el hacinamiento, las condiciones deficientes de habitabilidad o la permanencia en un hogar bajo amenaza de desahucio.

El análisis relaciona esa presión sostenida con fatiga, alteraciones del sueño y malestar emocional. También identifica los salarios precarios y la inestabilidad laboral entre las circunstancias que describen las personas que solicitan ayuda por problemas habitacionales.

Una reflexión en plena protesta por la vivienda

La conmemoración llega mientras el acceso a un hogar ocupa el centro del debate público valenciano. Ayer, la Procesión Cívica del 9 d’Octubre se celebró junto a la acampada por la vivienda de la plaza del Ayuntamiento de Valencia, mientras que la mascletà quedó suspendida.

En este contexto, el comunicado de los psicólogos valencianos aporta otra dimensión al problema: la vivienda también forma parte del bienestar psicológico. El Colegio destaca la relevancia de esta relación entre los jóvenes, en una jornada dedicada a visibilizar los problemas de salud mental y combatir el estigma.

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SARA DE LA FUENTE

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