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El verano también se esconde. A veces no está en la playa, sino en el agua dulce —o incluso salada— que aparece donde menos se espera. Hemos revisado punto por punto estos trece rincones para contar qué son realmente, cómo se llega y qué encontrará quien se anime a visitarlos.
Ruta del Agua de Chelva (Chelva, La Serranía)
Sendero circular de entre 7 y 11 km que sigue el curso del río Tuéjar, pasando por los barrios históricos de Chelva. La zona de baño más popular es La Playeta, una poza con cascadas y arena. De camino se cruza el Túnel de Olinches, excavado en roca y de más de 100 metros, para el que conviene llevar linterna. Se puede combinar con el cercano acueducto romano de Peña Cortada.
Casas del Río (Requena, La Plana de Utiel-Requena)
El baño se hace junto al azud que mueve una noria de madera del siglo XVIII, la única de riego que sigue funcionando en toda la Comunitat Valenciana. Está en el río Cabriel (no el Júcar), dentro del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, un río premiado en 2011 como el más limpio de Europa y cuyas aguas no superan los 15 °C.
Río Bohílgues (Ademuz, Rincón de Ademuz)
El río Bohílgues ofrece uno de los recorridos fluviales más atractivos, entre una frondosa vegetación de ribera, pozas, pequeños saltos de agua y cascadas. La ruta conecta Ademuz con Vallanca y permite descubrir enclaves como la Cascada de la Hoz, con zonas donde refrescarse durante los meses de verano. El recorrido combina el atractivo natural con antiguos molinos y huertas tradicionales en uno de los paisajes fluviales mejor conservados de la provincia de Valencia.
Platja de la Renegà (Oropesa del Mar, Plana Alta)
Más que una playa, es un conjunto de pequeñas calas de arena gruesa y roca, de baja ocupación, dentro de una pinada que llega casi hasta la orilla. Se accede en coche o caminando por la Vía Verde del Mar, entre Oropesa y Benicàssim. El fondo marino es muy valorado para el submarinismo y el esnórquel, y hay una pequeña cueva conocida como Cueva de Caronte. No tiene socorrismo ni servicios.
Río Lucena del Cid (Lucena del Cid, Alcalatén)
El baño se enmarca en la Ruta dels Molins d’Aigua, de unos 17 km, que pasa por antiguos molinos y varias pozas: La Badina, la más amplia y accesible; el Toll de Carlos, la más profunda; y el Toll del Salt, considerada la más bonita, con una pequeña cascada.
El Chorrador de Zucaina (Zucaina, Alto Mijares)
Este es el rincón que aparecía mal identificado en la lista original como “Pozas de Azucayna”: en realidad se trata de una cascada de unos 67-70 metros situada en el Barranco del Centenar, entre Zucaina y Castillo de Villamalefa. A sus pies se forma una poza para nadar, aunque el caudal depende totalmente de las lluvias y en años secos puede llegar a secarse casi por completo. La visita es corta, con tramos estrechos y peldaños de apoyo.
Cueva Turche (Buñol, Hoya de Buñol)
Una cascada de unos 60 metros que cae en un lago circular de unos 45 metros de diámetro, formado por el colapso de un antiguo monte de piedra caliza. Forma parte de la Ruta del Agua de Buñol, de unos 7-9 km, que también pasa por la Charca de las Palomas y el Charco Mañán. El aparcamiento tiene una tasa de unos 5 € al día.
Lago de Anna (Anna, Canal de Navarrés)
Uno de los clásicos del interior valenciano, alimentado por manantiales llamados “ullals” y rodeado de pinos. Un matiz importante: en el lago principal no está permitido bañarse. El chapuzón se hace en la piscina natural adyacente, con cascada, o en el Gorgo de la Escalera, al que se baja por 136 escalones. Junto al lago hay zona de picnic, piscina municipal con socorrista y el mayor laberinto vegetal de la Comunitat Valenciana, con más de 4.000 cipreses.
Lago de Playamonte (Navarrés, Canal de Navarrés)
Una laguna de agua dulce con arena fina, alimentada por varios manantiales, rodeada de pinares a tres kilómetros de Navarrés. Desde 2023 tiene Bandera Azul, siendo la primera playa continental de la Comunitat Valenciana en conseguirla. Cuenta con socorrista en julio y agosto, cafetería, restaurante y un pequeño parque acuático.
La Saraella (Vallada, La Costera, Valencia)
Es, en efecto, una piscina natural, pero con una singularidad poco habitual: es de agua salada, procedente de un manantial cuya agua atraviesa yesos y una capa de sal gema, con una salinidad superior a 40 gramos por litro. Hoy el agua se clora por normativa sanitaria. Se encuentra junto a las Ermitas de Vallada, en un paisaje de yesos rojos y caliza gris, y desde allí parte el sendero al Túnel del Sumidor, una de las cavidades kársticas más profundas del mundo desarrolladas en yesos.
Cova Tallada (Xàbia / Dénia, Marina Alta)
Una antigua cantera de piedra tosca excavada entre los siglos XI y XII, hoy convertida en una cueva a nivel del mar con varias ventanas naturales por las que entra el agua, formando una piscina transparente ideal para el esnórquel. Se llega a pie desde Les Rotes (Dénia) en una ruta de algo más de un kilómetro, o en kayak. El acceso está regulado por cita previa gratuita de mediados de junio a mediados de octubre, con un máximo de 5 personas por reserva.
Gorg del Salt (Planes, Marina Alta)
Uno de los secretos mejor guardados de las montañas alicantinas, en el Barranco de la Encantada. Es una poza natural alimentada por una pequeña cascada de unos cinco metros, de agua verdosa por la vegetación pero limpia, rodeada de un valle conocido como “la Catedral del senderismo”.