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La Comunitat Valenciana afronta este miércoles un nuevo episodio de calor extremo, con temperaturas que podrían alcanzar los 44 grados en el litoral de Valencia y el norte de Alicante. Mientras los termómetros vuelven a dispararse, los expertos muestran su preocupación por otro indicador que también continúa al alza: la temperatura del Mediterráneo, que se aproxima a los 30 grados de forma continuada en el Golfo de Valencia.
El responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante (UA), el catedrático Jorge Olcina, ha advertido de que los sucesivos episodios de calor están contribuyendo a mantener el sobrecalentamiento del mar. Según ha explicado, el episodio previsto para este miércoles será previsiblemente el último gran episodio de calor de los próximos diez días en la Comunitat Valenciana.
A partir del jueves se espera una descompresión térmica, con temperaturas más habituales para estas fechas. El viento de suroeste y de poniente favorecerá, no obstante, que los valores sean especialmente elevados en el centro de la provincia de Valencia. En la costa, las máximas descenderán posteriormente hacia los 31 y 32 grados, aunque las noches seguirán siendo cálidas, con mínimas por encima de los 22 o 23 grados.
Un Mediterráneo cada vez más caliente
La situación del Mediterráneo se enmarca en un proceso de calentamiento global de los océanos que está alcanzando nuevos récords. Según los datos del Servicio Copernicus, la temperatura global de los océanos volvió a batir en julio su récord histórico por segundo mes consecutivo.
Las costas españolas tampoco escapan a esta tendencia. La semana pasada, una boya situada en Sa Dragonera, en Mallorca, registró una temperatura récord de 33 grados.
La actual ola de calor marina del Mediterráneo ha sido clasificada como categoría 4, extrema, por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA). Además, desde 2022, el 100 % de las aguas del Mediterráneo ha experimentado en algún momento del año una ola de calor marina y, desde 2023, las temperaturas se han mantenido por encima de la media de forma prácticamente continuada.
La organización ecologista Greenpeace reclama una respuesta urgente de las administraciones ante una situación que considera cada vez más preocupante. Elvira Jiménez, responsable de Adaptación al Cambio Climático de la organización, advierte de que cada décima de grado que gana el mar supone más energía disponible para alimentar fenómenos meteorológicos extremos y un mayor impacto sobre los ecosistemas marinos.
Las aguas españolas se calientan un 67 % más rápido
El calentamiento no se limita al Mediterráneo. Según el informe CLIVAR-Spain 2024, las aguas que rodean la Península Ibérica y las islas españolas se están calentando a un ritmo de 0,25 grados por década, un 67 % más rápido que la media mundial, situada en 0,15 grados por década.
El Mediterráneo es una de las zonas más afectadas. Desde la década de 1980, su ritmo de calentamiento es entre dos y tres veces superior al global, una evolución que está favoreciendo un aumento de las olas de calor marinas y de la salinización de las aguas superficiales.
El informe también alerta de que un Mediterráneo más cálido puede favorecer episodios convectivos y precipitaciones extremas, especialmente durante el otoño. El agua del mar más caliente aporta una mayor cantidad de humedad y energía a la atmósfera, lo que puede contribuir a intensificar las tormentas y las lluvias torrenciales.
Un riesgo para la biodiversidad y el litoral
El aumento de la temperatura marina también tiene consecuencias sobre los ecosistemas y la biodiversidad. Las especies adaptadas a aguas templadas pueden verse obligadas a desplazarse hacia zonas más frías, mientras que las especies propias de mares cálidos pueden colonizar nuevos territorios.
Este proceso de tropicalización del Mediterráneo favorece además la expansión de algunas especies invasoras y aumenta el estrés de organismos especialmente vulnerables, como los corales y las praderas de Posidonia oceanica.
El calentamiento del agua también reduce la cantidad de oxígeno disponible y puede provocar episodios de mortalidad en determinadas especies. Estos cambios afectan igualmente a la actividad pesquera, ya que algunas especies comerciales están desplazándose hacia latitudes más frías y modificando los tradicionales caladeros.
A ello se suma el impacto sobre el litoral. El aumento de la temperatura del mar provoca una expansión térmica del agua que contribuye a la subida del nivel del mar, agravando el riesgo de erosión de las playas e inundaciones costeras.
Los datos de Copernicus reflejan la magnitud del fenómeno. En 2025, la temperatura superficial media anual del Mediterráneo alcanzó los 21,35 grados, la segunda cifra más alta registrada, solo por detrás del récord de 2024, cuando llegó a 21,50 grados. El valor de 2025 se situó 1,03 grados por encima de la media.
Además, las temperaturas superficiales fueron superiores a la media en el 98 % del Mediterráneo durante 2025, mientras que se registraron máximos históricos en buena parte del Mediterráneo occidental.
Los científicos advierten de que esta sucesión de récords está dejando de ser un fenómeno excepcional para convertirse en una tendencia climática cada vez más consolidada. Mientras la Comunitat Valenciana afronta un nuevo episodio de calor extremo, el Mediterráneo continúa acumulando calor y mostrando las consecuencias de un cambio climático que ya está transformando el clima y los ecosistemas de la costa valenciana.