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La Comunitat Valenciana afronta ya los meses de mayor riesgo de incendios forestales del año. El incendio declarado este viernes en Serra, que obligó a movilizar siete medios aéreos y un amplio dispositivo terrestre, coincide con el inicio de la campaña estival de prevención.
En este contexto, los datos de la Generalitat reflejan que el 67,9% de los incendios forestales registrados en la Comunitat Valenciana tienen origen humano, ya sea por negligencias, accidentes o acciones intencionadas.
Los incendios intencionados superan a los provocados por accidentes
Según las estadísticas difundidas por la Generalitat, el 37,9% de los incendios forestales tienen un origen intencionado, mientras que otro 30% está relacionado con negligencias o accidentes.
Los rayos representan el 26,7% de los fuegos declarados, mientras que el resto corresponde a causas desconocidas o incendios reproducidos.
Detrás de muchas de estas negligencias aparecen situaciones cotidianas que pueden parecer inofensivas: quemas agrícolas mal controladas, uso indebido del fuego en zonas forestales, trabajos con maquinaria que generan chispas o colillas mal apagadas.

La prevención, la principal herramienta
La campaña autonómica de este año lleva por lema Jo dic Stop al Foc y pone el foco en la corresponsabilidad ciudadana para evitar incendios forestales.
El mensaje es claro: la protección de los montes no depende únicamente de los servicios de emergencia. La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar que se produzcan nuevos incendios.
Desde la Generalitat recuerdan que el mejor incendio es el que nunca llega a declararse y apelan a extremar las precauciones durante los próximos meses, especialmente en espacios forestales y zonas de interfaz urbano-forestal.
Los municipios refuerzan la vigilancia
La prevención de incendios ya no se limita a las tradicionales labores de limpieza y desbroce de montes y urbanizaciones que cada año ejecutan decenas de municipios valencianos para reducir la carga de combustible vegetal y crear franjas de seguridad en las zonas más sensibles.
En los últimos años, numerosos ayuntamientos han comenzado a incorporar nuevas herramientas tecnológicas para anticiparse al fuego y mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias.
En l’Eliana, por ejemplo, el Consistorio ha anunciado la instalación de cámaras térmicas y sistemas de alerta para reforzar la vigilancia de las zonas forestales y detectar posibles incidencias de forma temprana.
Godella también ha apostado por la innovación con un plan de inversiones que contempla la implantación de sistemas inteligentes de detección de incendios, nuevos hidrantes y la mejora de los recursos de Protección Civil para actuar con mayor rapidez ante cualquier emergencia.
Uno de los proyectos más avanzados se encuentra en Riba-roja de Túria. Bajo el nombre de Guardian, el municipio ha desarrollado un sistema pionero basado en cañones que utilizan agua regenerada para crear una barrera de protección entre las urbanizaciones y el Parque Natural del Túria. La iniciativa, considerada una de las más ambiciosas de Europa en prevención activa de incendios, protege actualmente zonas como Masía de Traver, València la Vella o Els Pous y aspira a ampliarse a otros municipios en los próximos años con financiación europea.
La combinación de vigilancia, inteligencia artificial, sensores, cámaras térmicas y sistemas de protección activa refleja cómo la lucha contra los incendios forestales está evolucionando en una Comunitat Valenciana donde el riesgo ya no se concentra únicamente en los meses de verano y donde cada vez resulta más importante detectar un incendio en sus primeros minutos.
Un dispositivo permanente de cerca de 1.700 efectivos
La Comunitat Valenciana cuenta además con un dispositivo autonómico formado por cerca de 1.700 profesionales dedicados a la prevención y extinción de incendios forestales.
El operativo integra bomberos forestales, agentes medioambientales, unidades de vigilancia preventiva, técnicos forestales y medios terrestres y aéreos distribuidos por las tres provincias, además de una red de observatorios forestales encargados de la detección temprana de posibles incendios.