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El mar Mediterráneo ha alcanzado un nuevo récord de temperatura superficial después de encadenar 36 días consecutivos con una media igual o superior a los 28 grados. La racha se extendió desde el 5 de agosto hasta el 9 de septiembre de 2026, cuando la temperatura media todavía se situaba en 28 grados.
Los datos recopilados por MEDMOBS a partir del servicio marino europeo Copernicus muestran la excepcional duración del episodio. Durante estas 36 jornadas, el Mediterráneo registró una temperatura media de 28,30 grados, mientras que el valor máximo alcanzó los 28,65 grados.
El nuevo registro supera ampliamente el anterior récord de la serie analizada. Hasta ahora, el episodio más prolongado se había producido entre el 8 y el 22 de agosto de 2024, con 15 días consecutivos por encima de ese mismo umbral.
Más del doble que el anterior récord
La racha de 2026 ha durado 21 días más que la registrada en agosto de 2024 y supone más del doble del anterior máximo. Aquel episodio dejó una temperatura media de 28,25 grados y un valor máximo de 28,57.
El resto de periodos recogidos en la serie fueron mucho más breves. En julio y agosto de 2023 y 2024 se contabilizaron varios episodios de cinco días, mientras que otras rachas apenas alcanzaron las dos jornadas consecutivas.
La diferencia confirma que el calentamiento observado durante el verano de 2026 no ha sido únicamente intenso, sino también extraordinariamente persistente. El mar ha mantenido temperaturas muy elevadas incluso durante los primeros días de septiembre, cuando normalmente debería comenzar un descenso progresivo después del verano.
Un Mediterráneo excepcionalmente cálido
La elevada temperatura superficial del Mediterráneo puede favorecer una mayor evaporación y aumentar la cantidad de humedad disponible en la atmósfera. También puede intensificar la sensación de calor en las zonas costeras y dificultar el descenso de las temperaturas nocturnas.
Sin embargo, un mar muy cálido no provoca por sí solo lluvias torrenciales. Para que se produzcan tormentas intensas deben coincidir otros factores atmosféricos, como la llegada de aire frío en altura, la inestabilidad y una configuración favorable del viento.
El mantenimiento de temperaturas tan elevadas también puede afectar a los ecosistemas marinos, especialmente cuando el calor se prolonga durante varias semanas. Las especies más sensibles pueden sufrir estrés térmico y cambios en sus condiciones habituales.
Los datos del 9 de septiembre prolongan así una racha sin precedentes en la serie analizada y confirman un verano excepcional en el Mediterráneo, con 36 días consecutivos alcanzando o superando los 28 grados de temperatura media superficial.