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El Mediterráneo roza los 30 grados en la costa valenciana: qué puede ocurrir al final del verano

Los expertos alertan de que el calor acumulado en el mar intensifica las noches asfixiantes y puede alimentar fenómenos meteorológicos adversos si coincide con aire frío en altura

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Mapa de la temperatura superficial del Mediterráneo a principios de agosto de 2026.
Mapa de la temperatura superficial del Mediterráneo a principios de agosto de 2026. // Copernicus Marine Service

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El mar Mediterráneo alcanza temperaturas excepcionalmente elevadas frente a la Comunitat Valenciana en el arranque de agosto. El agua se encuentra ya alrededor de los 29 grados en distintos puntos del litoral valenciano y los expertos no descartan que pueda alcanzar los 30 durante las próximas semanas.

La temperatura prevista por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en 29 grados en playas como la Malvarrosa y Port Saplaya, mientras que en la costa de Alicante se han registrado valores de entre 28,5 y 29 grados. Unas cifras más propias del momento de mayor calentamiento del verano y que llegan después de un mes de julio marcado por las temperaturas extremas.

El director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, ha advertido de que el Mediterráneo acumula una cantidad elevada de energía y ha pedido mantener la vigilancia durante la segunda mitad del verano.

¿Un mar más caliente provoca una dana?

Una temperatura elevada del Mediterráneo no provoca por sí sola una dana ni permite anticipar que vaya a producirse un episodio de lluvias torrenciales. Para que se desarrolle un temporal intenso deben coincidir otros factores atmosféricos, como la presencia de aire frío en las capas altas, vientos favorables y una situación de inestabilidad.

Sin embargo, un mar especialmente cálido puede aportar más humedad y energía a la atmósfera, lo que favorece que las tormentas sean más intensas cuando se reúnen las condiciones necesarias.

Por este motivo, los especialistas muestran especial preocupación por el final del verano y el comienzo del otoño, periodo en el que suelen aumentar las situaciones de inestabilidad en el Mediterráneo.

Agosto podría acabar con mayor inestabilidad

Las previsiones apuntan a una primera mitad de agosto muy cálida, aunque previsiblemente menos extrema que julio. La situación podría cambiar durante la segunda quincena, cuando aumentaría la posibilidad de tormentas y episodios de fuerte inestabilidad.

Entre los fenómenos que pueden verse reforzados por este escenario se encuentran las lluvias de elevada intensidad, el granizo, las rachas violentas de viento y los reventones térmicos, aunque su aparición dependerá de la evolución concreta de la atmósfera.

Los expertos insisten en que no se puede establecer una relación automática entre el calentamiento del agua y una futura dana. La elevada temperatura marina supone un factor agravante, pero no una predicción de que vaya a producirse un temporal.

Noches más difíciles para dormir

El calentamiento del Mediterráneo también influye directamente en las temperaturas nocturnas del litoral. El mar pierde calor lentamente durante la noche y contribuye a mantener unos niveles elevados de humedad, lo que dificulta que los termómetros desciendan.

Este escenario favorece la aparición de noches tropicales, cuando la temperatura no baja de 20 grados, y ecuatoriales, cuando las mínimas permanecen por encima de los 25. La combinación de calor y humedad eleva además la sensación térmica y dificulta el descanso.

Las altas temperaturas del agua pueden afectar igualmente a los ecosistemas marinos, al reducir la cantidad de oxígeno disponible y someter a especies como la posidonia a un mayor estrés térmico.

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SARA DE LA FUENTE

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