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Los sindicatos y colectivos vinculados a la enseñanza pública valenciana han decidido volver a la carga nada más terminar las vacaciones y cuando el nuevo curso escolar apenas acaba de arrancar. Las primeras semanas de septiembre volverán así a estar marcadas por concentraciones, manifestaciones y medidas de presión contra la Conselleria de Educación, en una estrategia que amenaza con trasladar nuevamente el conflicto laboral al día a día de los centros.
CADPV, STEPV, CCOO, UGT, CGT, CNT, CSO, COS, Sindicat d'Estudiants, AEEP-PV y Docents en Lluita mantuvieron una reunión el pasado 1 de septiembre para coordinar las primeras movilizaciones y animar al profesorado a recuperar las asambleas en los centros educativos.
Las organizaciones aseguran que la enseñanza pública valenciana vive una "situación crítica" y acusan a la Conselleria de no haber cumplido sus compromisos para avanzar en la denominada "dignificación de la escuela pública". Por ello, reclaman que los claustros y las asambleas de centro vuelvan a convertirse en el principal instrumento para organizar las protestas y decidir nuevas medidas de presión.
Entre las iniciativas que se están planteando figura también dejar de realizar determinadas actividades extraescolares y complementarias, lo que podría afectar directamente al alumnado. Entre ellas se encontrarían salidas al parque, excursiones, visitas culturales o actividades como acudir al cine o al teatro, utilizadas habitualmente por los centros como complemento educativo a las clases ordinarias.
De materializarse esta medida, el conflicto entre los sindicatos y la Administración no se limitaría a manifestaciones o concentraciones, sino que acabaría repercutiendo también en actividades que forman parte de la experiencia escolar de miles de estudiantes y que, en muchos casos, constituyen una oportunidad para aprender fuera del aula.
Los convocantes quieren recuperar además los denominados "jueves reivindicativos". La primera acción está prevista para el próximo 10 de septiembre, cuando se ha llamado a realizar concentraciones en los propios centros educativos. Según el comunicado difundido, el objetivo es demostrar que "la llama de nuestras reivindicaciones continúa encendida".
Solo dos días después, el 12 de septiembre, llegará la primera gran prueba de fuerza del curso, con manifestaciones previstas en Alicante, Castellón y Valencia. Los organizadores buscan implicar no únicamente a los profesores, sino también a las familias, al alumnado y al resto de la comunidad educativa.

Los propios convocantes reconocen la necesidad de conseguir una asistencia elevada para que la jornada pueda calificarse como un éxito y están haciendo un llamamiento a movilizar desde cada centro al mayor número posible de participantes.
"La fuerza de la movilización dependerá de nuestra capacidad de organizarnos y de hacer llegar las reivindicaciones a todos los centros", señalan las organizaciones, que consideran las asambleas docentes como la base desde la que decidir las protestas de los próximos meses.
El comunicado tampoco esconde que septiembre será únicamente el inicio. Los sindicatos y colectivos pretenden mantener la presión durante el curso y defienden que "sin una movilización real no habrá una negociación efectiva", situando tanto las calles como los centros escolares en el centro de su estrategia reivindicativa.
De esta manera, y prácticamente sin margen desde el regreso de las vacaciones, una parte del profesorado valenciano vuelve a iniciar el curso con las protestas como protagonista. El calendario comienza con concentraciones el día 10, manifestaciones el 12 y la posibilidad de extender las medidas de presión a actividades extraescolares que afectan directamente al alumnado, abriendo de nuevo un escenario de confrontación entre los docentes movilizados y la Conselleria de Educación.