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La reconstrucción tras la dana del 29 de octubre de 2024 sigue dentro de las viviendas y en la vida de quienes sufrieron sus consecuencias. En la víspera del segundo aniversario, la recuperación emocional, la accesibilidad de los edificios y el alojamiento continúan requiriendo atención. Las nuevas ayudas para reparar inmuebles y los programas de acompañamiento psicológico reflejan necesidades que se prolongan más allá de la primera emergencia.
El balance reúne avances y actuaciones pendientes. Mientras se mantienen medidas para recuperar hogares y restablecer servicios básicos en los edificios, los profesionales que trabajan con la población afectada señalan que la recuperación emocional tiene distintos ritmos. Resolver los daños materiales no cierra necesariamente el proceso de quienes perdieron familiares, viviendas, negocios o la sensación de seguridad.
El apoyo psicológico después de la emergencia
El Col·legi Oficial de Psicologia de la Comunitat Valenciana (COPCV) advertía en junio de que las necesidades de acompañamiento habían cambiado. Su equipo de intervención comunitaria describía una evolución desde la respuesta a las crisis iniciales hacia la atención a pérdidas, agotamiento y dificultades para retomar la vida cotidiana. En algunas personas, el malestar aparecía con más intensidad después de meses dedicados a resolver trámites y necesidades urgentes.
La continuidad de esta asistencia forma parte de las nuevas actuaciones de apoyo emocional para los afectados por la dana anunciadas por la Generalitat. Las iniciativas incluyen talleres, cursos y actividades adaptadas a diferentes colectivos, con especial atención a niños, jóvenes y personas vulnerables.
Según explicó el comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, los módulos específicos de salud mental integrados en la red asistencial siguen atendiendo a personas que afrontan procesos de duelo, ansiedad, estrés postraumático o adaptación a las circunstancias posteriores a la catástrofe. Las nuevas acciones buscan reforzar ese acompañamiento a medio y largo plazo.
La planificación de recursos se extiende también más allá de este aniversario. El Consejo de Ministros autorizó en junio modificar los límites de gasto para posibilitar la prórroga del convenio de atención comunitaria en salud mental tras la dana. La previsión recogida por el Ministerio de Hacienda contempla prolongar las actuaciones hasta el 30 de noviembre de 2027.
Recuperar la autonomía dentro de casa
En las viviendas, la reparación de los daños tiene una dimensión cotidiana: poder entrar y salir del edificio y utilizarlo con seguridad. La Generalitat ha anunciado ocho millones de euros para recuperar fachadas y reparar ascensores dañados por la dana, distribuidos en dos líneas de cuatro millones cada una, con financiación para 2026 y 2027.
La convocatoria destinada a ascensores amplía las ayudas anteriores, dirigidas a inmuebles con residentes con movilidad reducida, para alcanzar a todos los edificios afectados que cumplan los requisitos. Según la información difundida por la Conselleria, las subvenciones pueden cubrir hasta el 100% del coste subvencionable, con un máximo de 50.000 euros por ascensor.
La segunda línea financia trabajos de limpieza y reparación de fachadas en edificios residenciales con daños acreditados como consecuencia directa de la riada. Ambas actuaciones buscan recuperar condiciones de uso y accesibilidad en inmuebles donde las consecuencias materiales todavía requieren intervención.
Vivienda y acompañamiento social
Las medidas de alojamiento presentan asimismo distintos grados de ejecución. El balance del Gobierno del 26 de octubre recoge 67 viviendas de alquiler asequible adjudicadas provisionalmente en municipios afectados de la provincia de Valencia, destinadas a familias con ingresos medios o bajos. De ellas, se habían firmado 29 contratos de alquiler.
El documento incluye también una actuación prevista de 30 viviendas de alquiler asequible en La Celadilla, en Utiel, y una convocatoria de cesión de solares municipales para construir vivienda de alquiler asequible permanente en localidades afectadas.
A las actuaciones públicas se suma el trabajo de las entidades sociales. Casa Caridad ha ejecutado los 5,8 millones de euros recaudados para ayudar a las personas afectadas por la dana, según comunicó la organización el pasado 21 de octubre. La entidad señala que los fondos han permitido atender necesidades urgentes y apoyar la recuperación de viviendas, negocios y estudios.
Entre sus actuaciones figura un recurso de alojamiento temporal con acompañamiento social en Torrent. Una intervención que sitúa la recuperación del hogar junto al apoyo necesario para reorganizar la vida cotidiana, dos necesidades que siguen formando parte de la reconstrucción cuando se cumplen dos años de la catástrofe.