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Trabajadores de las antiguas brigadas forestales de cortafuegos han denunciado a El Periódico de Aquí que las labores de prevención en el monte público de la Comunitat Valenciana llevan meses paralizadas. Uno de ellos, perteneciente a la demarcación de la Serranía, señala que en esa zona la última actuación se realizó el 19 de diciembre, sin que se sepa aún cuándo se retomarán los trabajos.
Según explica el entrevistado, las brigadas de cortafuegos son competencia de la Generalitat y actúan exclusivamente sobre monte público, donde llevan a cabo tareas de revisión de cortafuegos existentes o apertura de otros nuevos, siguiendo las indicaciones técnicas de Conselleria y de Vaersa, la empresa para la que trabaja. En total, afecta a 381.000 hectáreas, repartidas en doce demarcaciones y 447 montes públicos.
Sin embargo, el trabajador denuncia que esta labor no cuenta con continuidad: "Ahora mismo no hay nadie haciendo gestión forestal de cortafuegos".

Contratos temporales sin continuidad
Según relata, su brigada estuvo trabajando de forma continuada durante tres años, hasta que, una vez completada la tarea encomendada, todo el personal —que llegó a sumar 120 trabajadores— fue despedido sin fecha de reincorporación. "Deberían haber brigadas cortafuegos siempre", ha reivindicado.
El trabajador advierte de que esta discontinuidad afecta directamente a la profesionalización del sector: al no haber garantía de continuidad, el personal busca empleo en otros ámbitos y, cuando se reactivan los contratos, no siempre se recurre a los mismos trabajadores.
Según detalla el entrevistado, esta situación también incide en el abandono rural, al obligar a trabajadores asentados en pueblos pequeños a desplazarse en busca de otra ocupación.

Estabilidad como principal reivindicación
La principal reivindicación de las antiguas brigadas es que existan equipos de cortafuegos de forma permanente en todas las demarcaciones, no solo para mantener los cortafuegos existentes, sino también para ampliar las fajas auxiliares —franjas de terreno limpias de maleza junto a los caminos que ralentizan el avance del fuego— y limpiar las zonas de acceso al monte.
"Se evitan incendios y se evitan muertes", manifiesta el trabajador, quien insiste en que el problema no es de material, sino de personal.

En este sentido, el entrevistado recuerda que, según su experiencia, en anteriores ocasiones ha llegado a pasar hasta dos años entre una contratación de brigadas y la siguiente.
Según detalla, en el monte público valenciano solo continúan operativas otras unidades ajenas a los cortafuegos: equipos que trabajan en la reparación de daños derivados de la dana, brigadas de parques naturales y cuadrillas de limpieza de áreas recreativas y control de plagas forestales, pero ninguna dedicada a la gestión de cortafuegos.
La prevención, más económica que la extinción
El trabajador defiende que la gestión forestal continuada es la única forma de combatir eficazmente los incendios y recuerda que resulta mucho más económica que la extinción: por cada euro invertido en prevención se destinan diez a labores de extinción.
"Eso no significa que no haya que invertir en extinción", matiza, sino que ambas medidas deben ir de la mano para hacer frente a los incendios, que cada año son más difíciles de controlar por su rapidez y virulencia.