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Segunda residencia en la Comunitat Valenciana: qué revisar antes de cerrar la casa al terminar el verano

Consejos para dejar la segunda residencia a punto antes del cierre de temporada y evitar sorpresas desagradables a la vuelta.

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Reapertura de una vivienda vacacional en la Comunitat Valenciana.
Reapertura de una vivienda vacacional en la Comunitat Valenciana.

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Llega finales de agosto o principios de septiembre y, casi sin darnos cuenta, toca hacer las maletas, cerrar las persianas y despedirnos del apartamento en la playa o del chalet en el interior hasta el próximo puente. Si tienes una segunda residencia en la Comunitat Valenciana, ya sea en la Costa Blanca, en la Costa del Azahar o en algún pueblo del interior de Valencia o Castellón, sabrás que ese momento de cerrar la casa no debería hacerse con prisas ni de cualquier manera.

Porque una vivienda que se queda vacía durante meses es, nos guste o no, mucho más vulnerable. Humedad, cañerías, instalaciones eléctricas, posibles entradas de agua, plagas, e incluso robos: todo eso puede pasar factura si no se revisa bien antes de irse. Y luego llega diciembre, vuelves a pasar unos días de Navidad en la casa, y te encuentras con sorpresas que se podrían haber evitado con un poco de previsión.

Uno de los aspectos que más se pasa por alto, y que curiosamente es de los más importantes, es tener un buen seguro de hogar para segunda vivienda, adaptado específicamente a las particularidades de una casa que va a permanecer deshabitada largas temporadas. Compañías como Generali llevan tiempo desarrollando pólizas pensadas para este tipo de inmuebles, con coberturas que tienen en cuenta precisamente los riesgos derivados de la desocupación prolongada, algo que una póliza estándar de vivienda habitual no siempre contempla del todo bien.

La revisión que nadie hace y que luego se paga cara

Antes de cerrar la puerta con llave y subir al coche rumbo a la ciudad, hay una serie de comprobaciones que conviene hacer sí o sí. No hablamos de una lista interminable de tareas imposibles, sino de gestos sencillos que marcan la diferencia entre volver a una casa en condiciones o a un pequeño desastre.

Algunas de las cosas más importantes que revisar son:

  • Cortar el agua general de la vivienda, no solo cerrar los grifos. Una fuga durante meses puede provocar daños serios y una factura de agua desorbitada.
  • Desconectar la corriente eléctrica de los electrodomésticos que no sean necesarios, dejando activo únicamente lo imprescindible (como el frigorífico si lo vacías, o el sistema de alarma si lo tienes).
  • Revisar el estado del tejado y las canalizaciones, sobre todo si la zona es propensa a las temidas DANA de otoño, tan habituales en la Comunitat Valenciana.
  • Vaciar la nevera y el congelador, dejándolos abiertos para evitar malos olores y humedad acumulada.
  • Comprobar que puertas y ventanas cierran bien, especialmente si la casa está cerca del mar, donde la salitre acelera el deterioro de las juntas y los mecanismos.

El tema del agua: el gran enemigo silencioso

Si hay un problema que se repite temporada tras temporada en las segundas residencias de la costa valenciana es el de las humedades y filtraciones. Muchas casas se quedan cerradas justo antes de que empiece la temporada de lluvias fuertes, y no es casualidad que octubre y noviembre sean meses especialmente delicados en esta región.

Conviene revisar bajantes, canalones y sumideros para asegurarse de que no hay obstrucciones que puedan provocar acumulaciones de agua. También merece la pena echar un vistazo a las juntas de las ventanas, sobre todo en viviendas que llevan ya unos años construidas. Un pequeño gesto, como sellar con silicona una junta deteriorada, puede evitar que en noviembre te llamen los vecinos porque el agua se ha colado por tu terraza hasta la vivienda de abajo.

Seguridad: más allá de la simple alarma

La otra gran preocupación, lógicamente, es que la casa quede vacía y expuesta durante meses. Aunque la sensación de tranquilidad de muchas urbanizaciones de la Comunitat Valenciana es alta, no está de más tomar precauciones razonables.

Algunas medidas que ayudan de verdad:

  • Pedir a un vecino o a algún familiar de confianza que pase de vez en cuando a echar un vistazo, sobre todo tras episodios de lluvias fuertes.
  • Instalar temporizadores en alguna luz, para dar sensación de que la vivienda está habitada.
  • No publicar en redes sociales que la casa va a quedar vacía durante meses, algo que parece obvio pero que mucha gente sigue haciendo sin pensar.
  • Revisar que la alarma, si la hay, esté correctamente conectada y con la batería en buen estado.

Y qué pasa con el papeleo y los gastos fijos

No todo es cuestión de fontanería y cerraduras. Antes de cerrar la casa conviene también dejar organizada la parte administrativa: domiciliar los recibos de comunidad, IBI, suministros básicos y, por supuesto, revisar que el seguro del hogar está al día y adaptado a la realidad de una vivienda que va a permanecer vacía buena parte del año.

Esto último es más relevante de lo que parece. Muchas pólizas estándar limitan o incluso excluyen ciertas coberturas cuando la vivienda lleva un determinado número de días sin habitar, así que vale la pena revisar la letra pequeña o, mejor todavía, consultar directamente con la aseguradora qué condiciones aplican en el caso concreto de una segunda residencia.

Un último repaso antes de irte

Antes de dar el cerrojazo definitivo, tómate diez minutos para hacer una última vuelta por toda la casa. Comprueba que las llaves de paso están cerradas, que no queda ningún enchufe innecesario conectado, que las ventanas están bien encajadas y que no hay ninguna planta o maceta que pueda provocar humedad si llueve dentro de una terraza cubierta.

Puede parecer una tontería, pero ese último vistazo tranquilo, sin las prisas de última hora del domingo por la tarde, es precisamente el que evita la mayoría de los sustos. Al final, cerrar bien la casa no es solo una cuestión de mantenimiento: es la forma más sencilla de asegurarte de que, quieras volver en Navidad, en Semana Santa o el verano que viene, la encuentres tal y como la dejaste.

Cuidar de la segunda residencia fuera de temporada es, en el fondo, una manera de cuidar también de la tranquilidad propia. Porque nada estropea más unas vacaciones que empezarlas resolviendo problemas que se podrían haber evitado meses atrás.

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