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La alerta roja por lluvias torrenciales en la provincia de Valencia ha provocado un enfrentamiento entre Renfe y el sindicato de maquinistas Semaf por la circulación de los trenes de Cercanías. Según ha informado la compañía ferroviaria, el sindicato ha pedido a sus trabajadores que no circulen por las líneas C1 (València Estació Nord-Gandia) y C2 (València Estació Nord-Moixent), que atraviesan zonas afectadas por el aviso meteorológico.
Renfe ha denunciado esta decisión, que considera "unilateral" y "arbitraria", al entender que no está respaldada por los datos técnicos disponibles sobre el estado de las infraestructuras y la evolución prevista de las precipitaciones.
La compañía sostiene que, con la información actual, "se puede circular en condiciones de seguridad" y asegura que no existe ninguna alerta roja ferroviaria en los tramos afectados que justifique la suspensión del servicio durante la mañana.
Renfe defiende la seguridad de la circulación
La operadora ferroviaria explica que las previsiones meteorológicas utilizadas proceden de un convenio entre Aemet, Adif y Renfe, que permite conocer los niveles de alerta sobre las vías con una resolución de tres kilómetros, superior a la precisión de los avisos meteorológicos generales.
Según estos datos, el periodo de mayor riesgo por las lluvias se concentraría durante la noche, por lo que la compañía considera que no existen motivos técnicos para interrumpir la circulación de los trenes durante la mañana.
En este sentido, Renfe ha cuestionado la postura de Semaf y ha señalado que será el sindicato quien deba explicar a los usuarios los motivos de una decisión que, según advierte, podría dejar sin servicio a miles de viajeros.
Vigilancia reforzada ante las lluvias
Ante este episodio de precipitaciones intensas, Renfe ha activado su Protocolo de actuación ante fenómenos meteorológicos adversos (FMA), un mecanismo destinado a anticipar posibles incidencias y coordinar las decisiones relacionadas con la seguridad ferroviaria.
La compañía mantendrá una vigilancia reforzada en los tramos y horarios de mayor riesgo y adaptará la circulación de los trenes en función de la evolución de las condiciones meteorológicas y del estado de las infraestructuras.
Renfe insiste en que la seguridad de los trabajadores y los viajeros es su máxima prioridad y asegura que cualquier modificación del servicio se adoptará siguiendo criterios técnicos y de seguridad.