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El verano se vuelve imprevisible en la Comunitat Valenciana

Temperaturas cercanas a los 40 grados, noches récord, tormentas severas y desplomes térmicos dibujan un agosto marcado por los contrastes extremos

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Varias personas se protegen del calor en Valencia.
Varias personas se protegen del calor en Valencia. // EFE/ Ana Escobar

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La Comunitat Valenciana vive un verano de contrastes cada vez más llamativos. En apenas unas horas, los termómetros pueden pasar de superar los 40 grados a desplomarse cerca de 20 grados, mientras las tormentas dejan granizo, fuertes rachas de viento y reventones húmedos. El episodio de este jueves vuelve a poner de manifiesto la enorme variabilidad meteorológica de este mes de agosto.

La jornada ha dejado temperaturas todavía propias de una ola de calor en distintos puntos del territorio. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Miramar ha alcanzado los 40,4 grados, la cuarta temperatura más alta registrada este jueves en España. Le siguen Pego, con 39,5 grados, y Sagunto, con 39,1.

La red de observatorios de Avamet también ha registrado valores extremos, con 40 grados en Guadasséquies, 39,4 en la playa de Miramar, 39,3 en Pego, 39,2 en Vilallonga y 39,1 en Oliva.

Pero el calor no ha sido el único protagonista. Las tormentas que han recorrido buena parte de la Comunitat han provocado un cambio radical en los termómetros. En Polinyà de Xúquer, la temperatura ha pasado de 37,7 a 18,1 grados, un descenso de 19,6 grados en pocas horas. En Carcaixent, el termómetro ha bajado de 38,7 a 20,4 grados, mientras que en otros puntos del interior las temperaturas mínimas del día se han registrado durante la tarde y no durante la madrugada, algo poco habitual.

Del calor extremo a los reventones

El contraste ha quedado todavía más patente con la llegada de las tormentas. El episodio ha dejado rachas de viento de hasta 149 kilómetros por hora en Sumacàrcer y 143 km/h en Alzira, además de granizo, caída de árboles y diferentes incidencias en La Ribera.

En Alzira, el viento ha provocado daños en la iglesia de Santa Catalina, mientras que también se han producido problemas en carreteras y en la red ferroviaria. En Tavernes de la Valldigna, la caída de un rayo ha provocado un incendio en una zona montañosa, mientras las fuertes rachas también han afectado a la circulación ferroviaria.

La Generalitat había activado avisos ante el episodio de lluvias y tormentas y había reclamado extremar la precaución ante la posibilidad de fuertes vientos y granizo. El aviso naranja de Aemet se ha mantenido durante buena parte de la jornada en diferentes zonas del territorio.

Un verano de extremos

Lo ocurrido este jueves no se limita a un cambio brusco de temperatura. La Comunitat Valenciana llega a este episodio después de registrar una de las noches más cálidas de su historia reciente. València alcanzó una mínima de 30,9 grados, mientras que Castelló de la Plana llegó a 29,5, en una madrugada marcada por temperaturas excepcionalmente elevadas. En algunos puntos del litoral valenciano y norte de Alicante, incluso se registraron valores cercanos a los 40 grados durante la noche debido al episodio de poniente.

El resultado es un escenario de fuertes contrastes: calor extremo durante el día, noches que apenas permiten recuperar el cuerpo y tormentas capaces de hacer caer los termómetros de forma repentina.

La diferencia se aprecia especialmente en jornadas como la de este jueves. Mientras Miramar alcanzaba los 40,4 grados, algunas localidades veían sus temperaturas caer hasta valores próximos a los 16 o 17 grados tras el paso de las tormentas. En Fontanars dels Alforins, por ejemplo, la mínima del día se situó en 16,6 grados, registrada a primera hora de la tarde.

Cuando el verano cambia en cuestión de horas

La sucesión de fenómenos extremos obliga a mirar más allá de la previsión meteorológica de cada jornada. El verano valenciano mantiene sus características habituales de calor y estabilidad, pero determinados episodios pueden combinar temperaturas muy elevadas, humedad, inestabilidad atmosférica y tormentas intensas en espacios de tiempo muy reducidos.

El episodio de este jueves demuestra hasta qué punto puede cambiar el escenario meteorológico en pocas horas. La jornada comenzó todavía bajo los efectos de un calor excepcional y ha terminado con avisos por tormentas, granizo y fuertes rachas de viento.

El verano valenciano sigue siendo verano, pero cada vez resulta más difícil resumirlo en una sola palabra: calor. En este agosto, el termómetro está dejando paso, en cuestión de horas, a tormentas capaces de transformar por completo las condiciones en municipios separados por apenas unos kilómetros.

Y ese contraste, entre los 40 grados y los 18, entre las noches tropicales y los reventones, entre el calor extremo y las tormentas, es precisamente el que está marcando el tiempo de este verano en la Comunitat Valenciana.

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EVA BELTRAN

PERIODISTA

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