''Yo si fuera una víctima del terrorismo me humillaría muchísimo que se banalizara el terrorismo haciendo pasar a raperos por terroristas y que se pusieran al nivel a un rapero...''. Con estas palabras Valtonyc encendía a Consuelo Ordóñez, víctima del terrorismo y presidenta de una asociación de víctimas del terrorismo, quien supo de este careo con el condenado en directo, un hecho que incluso le ocultaron. La presentadora, además, daba paso a la publicidad justificando que ''queremos mostrar todos los argumentos'', poniendo al mismo nivel a una víctima del terrorismo con quien ha sido condenado por enaltecerlo.
La televisión pública valenciana tiene un problema al no conectar con la audiencia, salvo con los informativos de las 14 horas y un puñado de programas, de ahí que esta semana haya buscado el morbo a través de la crónica negra, como la emisión del 'Caso Alcàsser', un documental de Netflix, emitido en castellano, y que alcanzó también el 3'8% de share el pasdo martes en horario de prime time, recordando uno de los episodios más tristes, volviendo a llevar el dolor a las familias de las niñas de esta localidad de l'Horta Sud, que no puede pasar página.
Sólo las inclemencias metereológicas -lluvias torrenciales, vientos huracandos o nieve- mejoran la audiencia general de À Punt. ¿Habrá encontrado la tele valenciana otro filón con el morbo y el amarillismo? ¿Será la crónica negra la nueva estrategia de la dirección de À Punt para sumar décimas en un mes de febrero desastroso? ¿Recuperarán Tómbola? ¿Parle vosté, calle vosté? A este paso, todo es posible.