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Ahora que estamos a punto de celebrar el centésimo vigésimo quinto aniversario del nacimiento del polígrafo vinarocense Francesc Almela y Vives es bueno recordar su trayectoria brevemente por su repercusión en la cultura valenciana contemporánea.
En su aspecto curricular, se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Valencia graduándose en Ciencias Históricas. Bien pronto abrazó la causa de defensa de la lengua y su unificación, convirtiéndose en un autor fundamental de la edad de plata, inscrito en la generación de 1930, comprometida con la causa valencianista y la modernización lingüística.
Durante las décadas de 1920 y 1930 fue un activista como se comprueba en su participación en la revista Taula de les Lletres Valencianes e incluso fundando Nostra Novel.la. De hecho, Francesc Almela y Vives fue uno de los 47 firmantes particulares de les Bases per a la unificació de l’ortografia valenciana, conocidas por el gran público como Normes de Castelló de 1932 que aspiraban a la codificación del valenciano. Su momento exitoso le llevó a ingresar como académico de número del prestigioso Centre de Cultura Valenciana (hoy Real Academia de Cultura Valenciana) en el año 1935 de la mano del decano Nicolau Primitiu. El discurso de ingreso de Almela y Vives fue muy original y versaba sobre el género novelesco escrito en francés pero ambientado en las comarcas valencianas.
El conflicto bélico de la guerra civil (1936-1939) modificaría notablemente las posiciones de la intelectualidad y Almela y Vives no fue una excepción. Sería uno de tantos que se desmarcaron de aquellas normas firmadas en 1932 por acusarlas de catalanizar el valenciano, igual que harían el primero de los firmantes, el Pare Lluís Fullana u otras personalidades como Teodor Llorente Falcó y Lluís Cebrián.
Tras la guerra abandonó sus trabajos creativos literarios que le habían llevado a ser un autor polifacético que controlaba todos los géneros (dramaturgo, poeta, novelista) y pasó a especializarse en la investigación documental dedicándose a la heurística, archivística e investigación histórica. Su erudición fue en aumento de la mano de su prestigio y se granjeó la admiración de sus conciudadanos. Acumuló cargos y fue nombrado académico de la Real Academia Española de la Historia y de la Real Academia Española de la Lengua, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de les Bones Lletres de Barcelona o de la Hispanic Society of America de Nueva York así como Bibliotecario y Archivero Municipal, y como colofón cronista oficial de Valencia e Hijo Predilecto de la misma.
Su conciencia histórica y amor a la verdad están fuera de dudas. Queda en la memoria compartida que fue capaz de abrir en la postguerra, en el año 1941 y en la C/ de les Comèdies, una librería especializada de obra anticuaria que será faro intelectual durante décadas. Contaba con casi medio centenar de catálogos con un total de más de 20.000 fichas de libros raros y descatalogados, incunables y documentos desubicados. De hecho, Francesc Almela y Vives había participado en el salvamento del patrimonio bibliográfico y artístico de Valencia cuando se instaló el terror revolucionario en 1936, pues no en vano había formado parte de la Junta de Salvamento del Tesoro Artístico Nacional durante los años del conflicto y bajo el mando republicano lo que aportó algo de sensatez frente a la destrucción y expolio patrimonial de la “barbarie roja”.
Durante la década de los 40 y 50 fue uno de los pilares intelectuales del Centre de Cultura Valenciana con publicaciones de base histórica como la del Llibre del Mustaçaf (1948) y, posteriormente, sus estudios sobre el impacto de la gran riada de Valencia como Les riades del Túria (1957) llegando incluso a dirigir durante más de veinte años la prestigiosa revista Valencia Atracción o de manera particular la cabecera vicentina Bona Gent con el apoyo de autores locales.
En la década de 1960 coincidieron el desarrollo económico de Valencia con la consagración de su figura histórica y social al ser nombrado cronista (1963) e Hijo Predilecto (1966) de la ciudad, siendo director y fundador de la Escuela de Librería en el Ateneo Mercantil y el principal referente del nuevo valencianismo surgido contra las tesis asimilacionistas de Joan Fuster.
En 1963 le llegó su nombramiento más emotivo, el de recibir el honor de ser nombrado cronista oficial de Valenciapor el ayuntamiento que presidía el alcalde “camisa vieja”, gran médico y político, Adolfo Rincón de Arellano. Sustituye de este modo como redactor local oficial a otro miembro ilustre del Centre de Cultura Valenciana y cronista de Valencia, Salvador Carreres Zacarés. Se trató de un reconocimiento que premiaba tanto la madurez intelectual de Almela y Vives como su servicio al frente de la gestión cultural y archivística de la ciudad de la que ya se había convertido en una autoridad intelectual.
Pero la obra más leída y reeditada es Valencia y su reino (1965) que constituye una enmienda a la totalidad de la teoría de Joan de la Creu Fuster que había plasmado en sus exitosas obras El País Valenciano y Nosaltres els Valencians (1962). El historiador valenciano achaca al ensayista Fuster padecer un complejo de inferioridad que le empuja a abrazar la corriente catalanista.
En esta obra extensa (más de 700 páginas) Almela y Vives aprovecha su dominio de las fuentes para dotar de rigor documental sus afirmaciones y explorar la geografía, historia y etnografía del pueblo valenciano superando tópicos superficiales y el afán anexionista. Estamos ante un legado inmenso que supera aquella generación puesto que fue reeditada en 2004 por el Ajuntament de Valencia presidido por Rita Barberá y en la actualidad sigue siendo un libro de cabecera para el valencianismo tradicional.
El legado de Almela y Vives desde el punto de vista del valencianismo es crucial pues representa la solidez intelectualmás sustancial en el que se apoya el regionalismo tradicional posterior que verá su auge durante la denominada Batalla de Valencia a lo largo de los años 70 y se enfrentará al catalanismo representado por el movimiento de jóvenes universitarios antifranquistas.
En la actualidad su magna obra, es decir, la colección personal, sus manuscritos, sus cartas o las obras que él mismo atesoró como bibliófilo y erudito se encuentran en buena medida en la Biblioteca Valenciana de San Miguel de los Reyes de Valencia.
Francisco A. Cardells Martí.
Director Sección Cronistes Oficials Regne de Valéncia – Roc Chabás, Cronista Meliana, Académico de Número de la Real Academia de Cultura Valencian. Director CUHC - Universidad Católica de Valencia