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La genial y descacharrante introducción, un inspirado homenaje al viejo Hollywood, ya hace que valga la pena este estreno familiar. Los estudios Illumination vuelven a apostar por las verdaderas estrellas de la saga Gru, mi villano favorito y superan sus logros anteriores. Al habitual derroche creativo se unen unas eficaces dosis de humor en clave puramente cinéfila; son constantes las referencias que evocan a clásicos del séptimo arte. El último tercio, presidido por la aventura y la acción, cae en terrenos más convencionales, resultando menos estimulante para el público adulto, aunque justamente lo contrario ocurrirá con los niños.
Tras los tronchantes preámbulos, que recorren diversas épocas desde la Antigüedad, el relato se traslada a los años 20. Buscando a alguien tremendamente malvado al que servir, los Minions acaban recalando en Los Ángeles. Allí, casi sin pretenderlo, terminan protagonizando con éxito varias películas mudas. Parecen llamados a ser los ídolos populares de una industria incipiente, porque todos los adoran. Encadenan los rodajes hasta que irrumpe el sonoro. Como verbalizar los diálogos no se les da nada bien, fracasan rápidamente. Sin embargo, el ingenioso James cree que volverán a triunfar con un filme sobre monstruos voraces, solo necesitan unas cuantas criaturas temibles.
Los créditos iniciales y el prólogo, que trascurre en un museo repleto de elementos nostálgicos, avanzan sus virtudes. Reproduce con ironía cabeceras y escenas míticas. Seguidamente, los guiños a El hombre mosca, El maquinista de La General y El halcón maltés, entre otras muchas, aparecen fugazmente en la pantalla. Mayor relevancia adquieren posteriormente las influencias de Ultimátum a la Tierra. También recurre a simpáticas caricaturas de los grandes iconos del star system.
La historia se desarrolla con los esperados detalles disparatados y unos desternillantes gags absurdos. Además, cuenta con unos secundarios que funcionan, particularmente el locuaz alienígena Goomi y el robot Dort.
El talento del guionista Brian Lynch (El gato con botas, Mascotas) y la irreprochable realización de Pierre Coffin proporcionan 90 minutos muy divertidos. Y han acertado de pleno al incorporar un personaje con el que abogan por la inclusión.
El compositor John Powell (Robots, Happy Feet, Horton) aporta una banda sonora enérgica, impregnada de melodías que rememoran títulos míticos.
https://www.imdb.com/es-es/title/tt32890033/