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Aumentar los kilómetros, las sesiones o las horas de entrenamiento no siempre se traduce en una mejora del rendimiento. Para conocer cómo responde el organismo al ejercicio, el Servicio de Cardiología del Hospital Vithas Valencia Turia realiza ergoespirometrías, una prueba que analiza conjuntamente la respuesta del corazón, los pulmones y los mecanismos de producción y utilización de energía durante el esfuerzo.
El servicio, dirigido por el doctor Alfonso Valle e integrado en el Instituto Cardiovascular Vithas, utiliza esta exploración para obtener una valoración objetiva de la capacidad funcional y de la adaptación del organismo al ejercicio.
“La ergoespirometría nos permite entender qué está ocurriendo realmente dentro del organismo cuando una persona realiza ejercicio. No nos basamos únicamente en sensaciones o en datos de un reloj deportivo, sino en parámetros fisiológicos medidos en tiempo real”, explica Valle.
Cómo se realiza la ergoespirometría
A diferencia de una prueba de esfuerzo convencional, la ergoespirometría incorpora el análisis de los gases respiratorios. Durante la exploración, el paciente camina o corre en una cinta, o pedalea en una bicicleta ergométrica, mientras la intensidad aumenta progresivamente siguiendo un protocolo y bajo supervisión médica.
Antes de comenzar se colocan electrodos para monitorizar la actividad eléctrica del corazón y una mascarilla conectada a un analizador de gases. Este dispositivo mide de forma continua el oxígeno que consume el organismo y el dióxido de carbono que produce.
Al mismo tiempo se registran la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la ventilación pulmonar y el intercambio gaseoso. La información permite a los especialistas evaluar cómo utiliza el cuerpo el oxígeno para generar energía y cómo responde al aumento de la intensidad.
Por qué entrenar más no siempre significa rendir mejor
Según explica el doctor Valle, la prueba ayuda a comprender por qué dos personas pueden responder de manera diferente ante una misma carga de ejercicio.
Un corredor que prepara una media maratón, por ejemplo, puede descubrir que realiza la mayoría de sus sesiones a una intensidad excesiva, lo que puede limitar su progresión. En otros casos, la evaluación puede aportar información para ajustar el entrenamiento a ritmos más exigentes, de acuerdo con la valoración médica.
El especialista señala que la exploración también resulta útil cuando una persona se fatiga antes de lo habitual, experimenta falta de aire durante el ejercicio o deja de progresar pese a mantener una rutina constante.
Una evaluación para deportistas y personas que retoman la actividad
Aunque se ha asociado tradicionalmente al deporte de competición, el hospital destaca su utilización entre corredores populares, ciclistas, triatletas y personas que desean iniciar o retomar la actividad física.
Los resultados permiten conocer el nivel de condición física, individualizar el entrenamiento y adaptar los objetivos a las capacidades de cada persona.
Además de su aplicación deportiva, la ergoespirometría aporta información para identificar posibles limitaciones cardiovasculares o respiratorias que puedan requerir una valoración más detallada. El objetivo es comprender la respuesta al esfuerzo y disponer de datos que ayuden a orientar tanto la actividad física como el seguimiento médico.