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Cajamar ha presentado en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en Madrid, la monografía 'El sector forestal y la gestión del monte en España', el número 41 de su colección Mediterráneo Económico. La publicación sitúa la gestión forestal como una prioridad estratégica para la sostenibilidad ambiental, la cohesión territorial y el desarrollo económico del medio rural.
Menos incendios, pero más devastadores
Entre 2006 y 2025 el número de incendios en España ha seguido una tendencia decreciente, aunque la superficie afectada ha ido en aumento, según explica la científica Mercedes Guijarro, del Instituto de Ciencias Forestales (ICIFOR, INIA-CSIC) y presidenta de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, autora de uno de los capítulos de la obra. Solo en agosto del año pasado ardieron más de 300.000 hectáreas, lo que derivó en una emergencia nacional de gran impacto social.
Guijarro atribuye este fenómeno al abandono de las actividades agrarias y ganaderas tradicionales, la despoblación rural y la acumulación progresiva de biomasa, factores que están generando masas forestales más densas y vulnerables al fuego. A esto se suma el cambio en el régimen de lluvias y el aumento de las temperaturas, que agravará las condiciones para incendios más virulentos. Las proyecciones climáticas apuntan a un incremento del peligro de entre un 14% y un 30% a finales de siglo, con temporadas de riesgo más largas.
La prevención, una inversión y no un gasto
Coordinada por Francisco Carreño, presidente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE), y Asunción Cámara, vicepresidenta de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, la obra defiende que la prevención debe entenderse como una inversión estratégica. Según plantea, los grandes incendios mediterráneos no pueden abordarse solo desde la extinción, sino con una estrategia integral basada en la gestión activa del territorio.
Los 17 especialistas que participan en la monografía coinciden en la necesidad de impulsar medidas como la gestión del combustible forestal, la recuperación de paisajes en mosaico, el pastoreo controlado, las quemas prescritas y la restauración de zonas quemadas. La obra defiende que no intervenir no siempre equivale a proteger.
Un problema de gestión, no de recursos
El principal mensaje de la publicación es que el sistema forestal español no adolece de falta de recursos naturales, sino de una gestión insuficiente. Durante la presentación, la subdirectora adjunta de Política Forestal del Ministerio, María Torres-Quevedo, ha señalado que la Estrategia Forestal Española aspira a que en 2050 España cuente con montes "bien conservados" y "más resilientes frente al cambio climático".
Por su parte, el director de la colección, Roberto García Torrente, ha advertido de que "el monte necesita de la mano humana para su protección y recuperación" y ha alertado del impacto climático de los grandes incendios: los de 2025 supusieron la emisión de 43 millones de toneladas adicionales de CO2, frente a los 280 millones que genera anualmente la actividad humana en España.
Fragmentación de la propiedad y bioeconomía forestal
La obra también aborda la elevada fragmentación de la propiedad forestal privada como uno de los principales obstáculos estructurales del sector, y reivindica el asociacionismo y la figura del selvicultor activo como herramientas para mejorar la gestión. Asimismo, pone el foco en el potencial de la bioeconomía forestal —madera, biomasa, corcho, resina o créditos de carbono— como motor de empleo y desarrollo en el medio rural.
Debate final sobre los retos del monte
La presentación se cerró con la mesa redonda 'El monte español ante sus retos: gestión, economía y cambio global', moderada por Ignacio Atance, director del Servicio de Estudios de Fundación Grupo Cajamar, y en la que participaron el periodista Arturo Larena, la directora general de Biodiversidad y Gestión Forestal de la Comunidad de Madrid, Irene Aguiló, la consultora Ana Rodríguez, el director de Carbon2Nature, Álvaro García, y la directora de la Fundación Gómez-Pintado, Ana Elisa Rodríguez. Los participantes coincidieron en que el monte español constituye una infraestructura verde esencial para el futuro económico, social y ambiental del país.
